Los jugadores del Mallorca celebran uno de sus goles en el último partido de Copa contra el Espanyol en Son Moix. | M.A. BORRÀS

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De vuelta a la realidad de la Liga, el Mallorca se ha sorprendido intentando mantener el equilibrio encima de un alambre. El conjunto balear, que lleva un mes y medio sin meter una sola moneda en la hucha de la permanencia y que cuenta un partido menos que sus compañeros de planta, se ha quedado sin capas de abrigo y ya tiene los puestos de descenso justo bajo los pies. Rearmado anímicamente gracias al paraguas de la Copa, donde todo funciona como un reloj, el equipo de Luis García Plaza visita esta tarde a un Villarreal minado por las bajas que no ha terminado de abrir las alas en la clasificación. Y todo lo que no sea puntuar dejaría a los bermellones al filo del barranco (Estadio de La Cerámica, Movistar LaLiga, 16.15 horas).

En los dos últimos meses el Mallorca ha ido tirando de ahorros hasta adentrarse en las primeras etapas de la segunda vuelta con lo justo. Acabó el año sin fuego, atravesó las fiestas entre interrogantes y destapó el 2022 recibiendo dos golpes secos que además han coincidido con el despertar de algunos de sus vecinos de tabla, como el Elche o el Getafe. Una serie de factores que, encadenados, obligan al equipo a levantarse y a tomar la palabra en un momento delicado. Delante tendrá al vigente campeón de la Europa League que no quiere perder de vista los puestos de Champions y al que no gana en su estadio desde finales de 2003.

La buena noticia para el Mallorca es que en su última función se reencontró consigo mismo y que la carga de bajas se ha reducido, aunque también es verdad que su plantilla es más estrecha tras las salidas de Lago Junior, Febas y Sastre, que de momento solo han sido compensadas con la llegada de Sergio Rico. Para el encuentro de esta tarde el técnico no podrá tirar todavía de Raíllo y Greif y mantiene la ausencia de Baba, que tiene previsto volver hoy a Palma con una pequeña lesión a cuestas tras participar en la Copa de África. Tampoco puede contar con Brian Oliván, que se caía de la lista tras el anuncio de un nuevo caso de COVID en el plantel. Pero a su vez recupera a Maffeo y Luis García tendrá mucho donde elegir del centro del campo hacia adelante, además de una portería mucho mejor protegida.

Portería cubierta

Ahí va a estar precisamente la gran incógnita del once mallorquinista. El técnico ya había reforzado su apuesta por Leo Román, que ha sido titular en cuatro de los seis últimos encuentros y que ha enganchado bajo el larguero los tres últimos, pero la llegada de Sergio Rico dibuja un nuevo panorama. En cualquier caso, el guardameta cedido por el PSG solo ha entrenado una vez con el grupo y cuando empiece a rodar el balón sumará poco más de veinticuatro horas como bermellón, por lo que no se descarta que Román siga ejerciendo otra jornada como el guardián. El Villarreal tampoco llega al partido en su estado más saludable. Tras un fuerte acelerón empató en casa contra el Atlético y viene de perder en Elche, dos resultados que limitan muchísimo su margen de error si quieren permanecer agarrados a la cornisa europea.

El conjunto castellonense es uno de los más castigados del momento por las bajas. Sigue sin los lesionados Francis Coquelin, Rubén Peña, Juan Foyth y Arnaut Danjuma, a los que se unen los Serge Aurier, Samu Chukwueze, Boulayé Dia y Aïssa Mandi, que disputan estas semanas la Copa de África. La ristra la cierra el centrocampista Étienne Capoue, sancionado por acumulación de amonestaciones. La poca luz que recibe Emery en ese sentido es la recuperación del centrocampista Manu Trigueros, mientras que el delantero Paco Alcácer, uno de los futbolistas deseados por el Mallorca para enriquecer su ataque, también tiene opciones de entrar aunque se esperará hasta el ultimo momento. El delantero Arana, del filial, formará parte de la convocatoria de los amarillos.