Imagen del japonés celebrando un gol. | Archivo

0

Cuando Kubo marca, el Mallorca sonríe. El autor de los goles balsámicos volvió a aparecer este fin de semana para abrir la lata con un gran tanto de falta contra el Espanyol que sacaba al conjunto balear del agujero y le ayudaba a ganar a un equipo de Primera División, un ejercicio que había sido incapaz de repetir durante el último mes. La anterior víctima en ese sentido era el Atlético de Madrid, que a principios de diciembre había caído derribado en el último minuto, precisamente, por otro gol del japonés. La tarjeta de Take como anotador está pintada de verde. Mantiene una relación especial con el gol el mediapunta de Kawasaki, que hasta ahora ha marcado seis tantos vestido de rojo y negro que han desembocado en cinco victorias. Solo una de sus dianas, la que le endosó al Betis en el Villamarín durante su primera etapa, no acabó en un triunfo rojo y negro. Eso sí, sirvió para amarrar un valioso empate fuera de casa, que en aquel momento era territorio prohibido. El asiático también ha seguido esa tendencia en los otros dos clubes de España para los que ha jugado, aunque desempeñara un rol mucho menor al que interpreta en el Mallorca. El único que marcó en Villarreal sirvió para encarrilar una victoria en la Europa League contra el Sivasspor turco. Y el que firmó meses después siendo futbolista del Getafe desatascó un encuentro apretado frente al Levante y condujo a una alegría azulona.

Estreno

De todas las competiciones en las que ha participado, a Take Kubo le faltaba marcar en la Copa del Rey y se estrenó en el mejor momento. Con el Mallorca deprimido después de tres derrotas seguidas en la Liga que habían contaminado el ambiente en torno al grupo, el japonés mostró sus galones en la primera eliminatoria copera en la que los baleares se cruzaban con un equipo de su estatura y batía a Diego López con un zurdazo impecable que lo haría todo más fácil.

El Mallorca salió a tiempo del agujero en el que llevaba alojado desde antes de las fiestas navideñas y a diferencia del resto de formaciones de la Liga, va a tener la semana despejada para cargar las baterías, ya que el partido que debía disputar este jueves contra la Real Sociedad se aplazó —los donostiarras disputan su partido de octavos de Copa frente al Atlético de Madrid— y todavía no tiene una fecha asignada en el calendario. Los de Luis García Plaza podrán preparar con más calma su próximo encuentro, que les enfrentará al Villarreal el sábado (16.15 horas) en el estadio de La Cerámica. En principio, el grupo descansará el último fin de semana de enero y recibirá al Cádiz el sábado 5 de febrero a la hora de la comida (14.00 horas). Dos encuentros en los que el Mallorca deberá refrendar las buenas sensaciones que dejó contra el Espanyol para volver a la superficie, porque el cerco se estrecha y el triunfo del Elche ha hecho que los bermellones bajen otro peldaño en la clasificación.