Ángel Rodríguez se abraza a Brian Oliván para celebrar el segundo gol del Mallorca en Segovia. | Carlos Gil-Roig

4

Ciento veinte minutos de esfuerzo, una clasificación, mucho sufrimiento y varias lecturas. El acceso del Mallorca a la Copa del Rey y su paso por La Albuera, donde asfaltó la carretera hacia la siguiente ronda a costa de la Gimnástica Segoviana, han permitido al equipo bermellón tomar aire y cercenar la peor racha de resultados de la era Luis García Plaza, aunque muchas de las dudas que envuelven al grupo siguen sin despejarse. Mientras Ángel Rodríguez marcaba el territorio y se posicionaba en un ataque que hasta ahora carecía de un faro fijo, la segunda unidad de la plantilla desperdiciaba la oportunidad de abrirse camino en uno de los tramos más decisivos de la temporada y complicarle al entrenador muchas de sus decisiones, a corto y medio plazo. De hecho el técnico tuvo que echar mano de la artillería pesada para resolver una confrontación muy desigual.

Las luces y sombras de Greif

Dominik Greif atrajo a muchos de los focos que iluminaban la otra noche el municipal de La Albuera. Duda hasta el último momento por unas molestias en la espalda que le sorprendieron justo después de superar la COVID, el portero eslovaco volvió a mostrarse por momentos demasiado nervioso bajo el larguero. Dejó claro que tiene buenas cualidades y recursos como para justificar la apuesta que hizo el Mallorca con su fichaje, aunque seguramente necesitará continuidad para ir creciendo y el hecho de que el equipo siga avanzando en la Copa le vendrá bien. Mantuvo la portería sellada y solo protagonizó un gran error en una salida a destiempo en la que provocó el penalti que después le pararía a Szymanowski. Aunque para ser justos, el jugador argentino le entregó la pelota con su disparo.

Un agujero en el centro de mando

Uno de los principales problemas con los que se encontró el Mallorca frente a la Sego fue su capacidad para construir juego. LGPle entregó los mandos del centro del campo a Rodrigo Battaglia y Aleix Febas y tanto uno como el otro extendieron a la Copa la apatía de la Liga. En su caso, llueve sobre mojado. El argentino, titular en el campeonato regular frente Real Madrid, Real Sociedad y Rayo Vallecano, sigue sin convencer con su despliegue. Algo parecido ocurre con Febas, que desde que llegó al club ha ido empequeñeciendo. Si no mejoran su aportación, LGP podría encontrarse con serios problemas en esa zona del campo. La entrada de Galarreta, que asistió a Ángel en el primer tanto poco antes de la prórroga, mejoró de manera notable las vistas del Mallorca. En esa misma franja del terreno de juego pero en una posición más escorada tampoco brilló Antonio Sánchez, que es otro de los que necesitan dar un paso adelante.

El jeroglífico se resuelve

Ángel es hasta el momento el hombre de la Copa para el Mallorca. No perdonó el tinerfeño, que en el tiempo extra acuñó su primera doblete como bermellón para resolver el papeleo de la eliminatoria y recordarle al entrenador que si salió de Getafe fue para ser titular vestido de rojo. A Fer Niño, que volvía a ser titular formando pareja con Abdón Prats, se le vio demasiado ansioso sobre el tapete, acelerado. Como si le pesaran los números y quisiera demostrar muchas cosas en muy poco tiempo.

Buena respuesta

La Copa también le hizo un sitio a dos jugadores del filial. Javi Llabrés, que brilló cuando le tocó intervenir durante la pretemporada, se estrenaba con el Mallorca en partido oficial y emitía buenas vibraciones hasta que le reemplazó Mboula. Josep Gayà también olvidó su accidentado debut en el Bernabéu y estuvo a punto de marcar a balón parado.