Los jugadores del Mallorca celebrando el gol. | M.A. BORRÀS

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Esto del VAR no hay quien lo entienda. Criticado por jugadores, técnicos, directivos, aficionados... es un despropósito. Una moneda al aire. Hace dos años, el Sevilla se marchó de Son Moix con una victoria inmerecida gracias a Gil Manzano y al videoarbitraje, que anuló el gol del empate a Budimir y pitó penalti por un pisotón de Baba que el árbitro no había visto. La moneda salió cruz.

El VAR de este miércoles cambió la tendencia para evitar otro golpe cruel en el descuento que hubiera supuesto otra caída mortal por el acantilado. Porque hubiera sido demasiado cruel volver a quedarse de vacío en el descuento (el gol anulado a Ocampos fue 44 segundos después de los 4 minutos de añadido) después de cuajar la mejor función de la temporada.

La primera hora del Mallorca es para verla una y otra vez ante un Sevilla encogido y descosido en todas sus líneas. Intenso, solidario, ordenado, vertical, peligroso, agitador... Marcó AntonioSánchez en el minuto de Raíllo (el 21) y pudo sentenciar Ángel con tres ocasiones seguidas -una se estrelló en el palo- en el arranque del segundo acto. Después, el ímpetu del Sevilla -que metió a Ocampos, Lamela y Delaney- y el derroche físico, retrasó el bloque hacia Manolo Reina. El malagueño metió un pie de oro a una ocasión de Rafa Mir y vio de cerca el golazo de Lamela Al final, en un minuto loco, llegó el gol de Ocampos, la revisión del VAR y la mano de Fernando en la acción que volteó el destino. Por fin.