Luis García Plaza se dirige a sus futbolistas en uno de los campos de la ciudad deportiva. | M. À. Cañellas

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Catorce días después, el Mallorca vuelve a desplegar a su tropa. Situado en una zona segura de la clasificación y más cerca del cielo que del infierno, el conjunto bermellón regresa al campo de batalla para seguir haciendo acopio de provisiones. Recuperados anímica y físicamente, aunque con agujeros en la pizarra, los de Luis García Plaza llaman a la puerta de uno de los que gobiernan la Liga en un partido de exigencia máxima. La Real Sociedad, lastrada igualmente por las bajas y despojada a última hora de Oyarzabal, la tomará las medidas en un estadio del que no saca nada positivo desde hace casi dos décadas (Reale Arena, Movistar LaLiga, 21.00 horas),

Se adentra el Mallorca en esta nueva espiral competitiva mucho más relajado que cuando salió de ella, hace ahora dos semanas. El terapéutico triunfo contra el Levante rebajó la temperatura del vestuario y del entorno y tras un parón tan dulce como el anterior, la plantilla quiere ahora ponerse al día fuera de Son Moix. Apartado del calor de su estadio, el Mallorca ha encadenado dos fiascos y no gana desde finales de agosto. Una tendencia reciente que en el caso de Anoeta lleva 18 años siendo un problema. Entre Liga y Copa los isleños encadenan allí ocho derrotas y la última vez que celebraron un gol fue en 2007.

Luis García Plaza desplazó a San Sebastián a una expedición de 23 futbolistas en la que faltaba Jaume Costa. El lateral valenciano se caía por lesión de una lista en la que ya llevaban tiempo tachados los nombres de Raíllo, Kubo ySedlar y a la que se sumó además el estadounidense Matthew Hoppe, que no ha podido trabajar un solo día junto a sus compañeros por los compromisos de su selección. Sí que accedían a la convocatoria el resto de internacionales (Lago Junior, Baba, Fer Niño y Dominik), aunque alguno llegará más castigado que otro por los viajes y la carga de minutos de los últimos diez días.

En esa dirección, es bastante probable que uno de los cambios en el Mallorca salpique al puesto de nueve y que sea Ángel Rodríguez el que cierre la cremallera en ataque. El canario solo ha sido titular en una ocasión —en la primera jornada, frente al Betis—, pero ya ha dejado atrás los problemas que le maniataban al principio, ha tenido tiempo para llenar el depósito y viene de encontrar el centro de la diana. Más atrás, Brian Oliván regresará al lateral izquierdo para suplir a Costa y falta por ver cómo se compone la sala de máquinas. Lo que parece seguro es que otro de los argumentos de peso en ataque será el de Kang In Lee. Cada vez más enchufado, el coreano ha ido asumiendo responsabilidades en ataque y está llamado a seguir ganando terreno por la baja de Take Kubo, que de momento va para largo.

La Real Sociedad, tercera y empatada a puntos con el Real Madrid y el Atlético, es uno de los peores enemigos posibles. Y más en su centro operaciones —ni siquiera ha encajado un solo gol en contra en tres encuentros— y con la posibilidad de alojarse en el liderato sobre la palma de la mano, un logro que alcanzaría con un simple empate, ya que el aplazamiento de los encuentros de los equipos madrileños con los que comparte cúpula se presenta como una oportunidad inmejorable. Sin embargo, también es cierto que ahora parece más vulnerable que en cualquier otra fase del calendario y que tiene por delante otra semana larga, ya que el jueves le espera en Austria la Europa League. Hoy recibirá al Mallorca destensada, como casi todos, y con múltiples bajas.

La ausencia más llamativa del conjunto vasco es la de su líder, Mikel Oyarzabal, que venía de brillar con la selección española en la Liga de Naciones y que estará hoy en la grada por una rotura en el bíceps femoral derecho. En cambio, Imanol recupera a David Silva, que puede tener sus primeros minutos un mes después de lesionarse y al gigante noruego Alexander Sorloth. Por supuesto, todo el peso recaerá sobre Alexander Isak, que se reencontrará con la afición blanquiazul tras marcar conSuecia ante Kosovo y Grecia.