Imagen de Luis García Plaza, entrenador del Real Mallorca, durante el encuentro disputado en Ponferrada. | Carlos Gil-Roig

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Luis García Plaza manifestó al final del encuentro disputado ante la Ponferradina (-2-2) que es un técnico «orgulloso» de dirigir al Mallorca y que pese a no conseguir el campeonato, «no veréis en mí un destello de tristeza».

El técnico agradeció el esfuerzo de sus futbolistas durante toda la temporada y puso ya el punto de mira en el próximo curso en Primera División. «Hemos llegado para quedarnos y lo conseguiremos si hacemos un buen trabajo», indicó.

«Felicito al Espanyol por el título y no vais a ver ningún gesto de tristeza en mí. Hemos tenido dos o tres situaciones muy claras de gol y al final hemos empatado y por el golaverage no pudimos ser primeros. Hay jugadores que han estado muy enfermos esta semana porque nos ha afectado un virus, caso de Dani, Fran, Russo, Raíllo... por eso el esfuerzo ha sido titánico y hay que estar felices y disfrutar de esta temporada. Hay que salir de aquí más contentos que nada. No tengo ningún pero, estos jugadores son unos fenómenos, me han hecho disfrutar como hacía muchos años que no lo hacía y estoy ya con ganas de empezar la pretemporada», manifestó el técnico mallorquinista.

Luis García indicó que ahora lo que toca es «disfrutar del ascenso y de que hemos hecho 82 puntos, esto es la hostia, es cojonudo y el equipo se merece todos mis halagos», apuntó.

El preparador madrileño desveló que cuando el partido finalizó los jugadores estaban «tocados», pero que con el paso de los minutos la felicidad y el aplauso generalizado ganó su espacio en el vestuario. «Hemos vivido dos situaciones. Cuando los jugadores han entrado [al vestuario] estaban tocados, después con el tiempo nos hemos dado un aplauso todos y hay que estar superorgullosos del año que han hecho, de competir con un equipo como el Espanyol y empatarle a puntos. Me quito el sombrero. No ha sido un equipo que haya especulado», apuntó.

«Hemos llegado un poco justos al final del partido, pero hemos pasado de una pequeña decepción a un momento muy emotivo aplaudiéndonos todos. Los jugadores han representado muy bien a todo el mallorquinismo y a la entidad», explicó el entrenador. «Este equipo se deja la piel y me voy con muchas ganas de volver a trabajar», insistió.

Sobre sus planes de trabajo a corto plazo, el entrenador dijo: «Me escaparé para estar en Madrid con mi madre y mi hermano y después seguiré pendiente del teléfono. Pablo [Ortells] sabe lo que le pedido dentro de un orden y una economía y trabajamos bien. Hay que reforzar al equipo, respetando la base, pero tienen que venir futbolistas. Me da igual que vengan la semana que viene o el 5 de julio cuando empiece la pretemporada. Lo importante es estar en esa fecha», indicó. Luis García insistió también en su idea de permanecer durante muchos años en la Isla como entrenador del Real Mallorca. «Se presenta un futuro ilusionante, soy muy optimista y hemos llegado para quedarnos si hacemos bien las cosas», manifestó.