Abdón y Mollejo, en una de las sesiones de entrenamiento de esta semana. | Redacción Deportes

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De vuelta a Son Moix. El Real Mallorca regresa a casa, aunque sin su afición, en una tarde de fútbol que le enfrentará al Mirandés (18:15 horas, Movistar LaLiga).

A las puertas de la jornada 37, cuando restan seis por concluir el campeonato, el once de Luis García Plaza quiere desterrar los fantasmas del más inmediato pasado y reconducir la situación. El escenario sigue siendo idílico porque estar a seis puntos más el golaverage del tercero es una posición de privilegio ganada a pulso durante todo el curso. Ahora bien, no es menos cierto que todo lo que sea inyectar calma en esta recta final es bienvenido. Se falló contra Castellón y Sabadell y ahora la consigna en el vestuario es clara: hay que recuperar sensaciones y sobre todo la mejor versión. El Mallorca se ha caracterizado esta temporada por su fiabilidad tanto en defensa como en ataque, por hacer durante muchos minutos cosas bien hechas y por reducir el peligro de perder partidos. Una fiabilidad ganada a pulso y que le ha llevado a estar en ascenso directo 26 jornadas consecutivas, trece de ellas como líder. Esas posiciones no se regalan en Segunda, hay que ganárselas a pulso partido a partido. Los jugadores de LGP han llegado incluso a disponer de un colchón que incluso le ha permitido fallar estos dos últimos partidos y no ver reducido apenas terreno por parte del once andaluz. Es cierto que desde Almería también se ha fallado porque en caso contrario el escenario también sería diferente.

Ahora se ve el horizonte del ascenso muy cerca y el gran premio del Mallorca es depender de él mismo. Esto te permite manejar la presión, administrar las emociones y principalmente saber que incluso, si las cosas se tuercen, puedes permitirte el lujo de dar algún tropiezo.

Pero puestos a pedir, tanto el entrenador como los futbolistas saben que en el fútbol todo es posible y cuando antes se selle el acenso mucho mejor. Ganar al Almería no permitiría todavía celebrar nada, pero lo cierto es que el objetivo de subir estaría más que blindado independientemente de lo que haga el Almería. Le quedan pocos quilómetros a este maratón, el Mallorca sigue delante del tercero y de cada vez queda menos recorrido. Por eso ganar es una necesidad, incluso una exigencia.

Dos ausencias

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Deportivamente el técnico cuenta con todos sus futbolistas a excepción de Baba y Galarreta. El resto, incluido Antonio Sánchez, también podrá participar si bien resta por conocer si de inicio o desde el banquillo.

Incluso Abdón, que llegó muy justo a Sabadell y fue suplente, podría tener su espacio en el once que salte de inicio al campo. Quien no estará en el área técnica será Luis García, sancionado con dos partidos tras ver la roja contra el Sabadell. En el banquillo mallorquinista se sentará Pedro Rostoll, ayudante del madrileño, que también tomará el control en el estadio de La Rosaleda. El Mirandés afronta uno de los partidos más complicados de la temporada en su visita a Son Moix. La plantilla espera poder rendir al máximo en Mallorca y repetir sus buenas sensaciones ante los rivales ubicados en la parte alta de la tabla. Los jabatos quieren seguir sumando puntos que certifiquen la permanencia en la categoría de plata una temporada más y miran, aunque desde la lejanía, los puestos de promoción.

Los números reflejan otra temporada brillante en Segunda División y con el punto de la jornada anterior frente al Almería, se ha superado el registro de puntos tras 36 jornadas.

Los 49 puntos de la tabla, son los mismos que sumaban a estas mismas alturas de liga los rojillos la temporada pasada en su vuelta a Segunda con Andoni Iraola en el banquillo.

Para el encuentro frente al Mallorca, la única baja que tiene José Alberto López, salvo contratiempos o novedades de última hora, es la de Iván Martín.

El partido de esta tarde en Son Moix es, como dijo Luis García, «crucial» para el Mallorca. Los puntos tienen su precio en oro.