Àlex López se lamenta desde el suelo tras no llegar al remate. El Mallorca continúa sin solucionar sus problemas en ataque y sufriendo mucho para hacer daño a sus rivales. | Jose Prieto

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En el vestuario del Mallorca lleva tiempo sin entrar la luz del sol. Es así desde finales de febrero, cuando el equipo de Vicente Moreno certificó la que a día de hoy sigue siendo su última victoria. Contra el Alcoyano y gracias un gol de penalti que acuñó Javier Bonilla, el conjunto bermellón ensanchaba las paredes de su liderato, llegaba a la barrera de los 57 puntos y mantenía a raya a Villarreal B y Elche, que se encontraban a 10 y 13 puntos respectivamente. El problema es que desde entonces la oscuridad es total.

El equipo solo ha sumado tres puntos de dieciocho y ha perdido tres de los seis últimos partidos. Solo el ritmo lento y dubitativo de los rivales que tiene a la espalda ha minimizado los daños de sus deslices. Ayer, en un choque directo entre ilicitanos y castellonenses, la moneda volvió a caer de cara para la formación balear. El segundo y tercero y firmaban un empate sin goles en el Martínez Valero y continúan a más de dos encuentros del líder. Una gran noticia para el Mallorca teniendo en cuenta que atraviesa la peor racha de resultados de la campaña.

Serie negra
El Mallorca igualó en el Antonio Puchades los seis partidos que se pasó sin ganar entre finales de noviembre y principios de enero. No obstante, en aquella ocasión cosió cinco empates (Olot, Sabadell, Badalona, Deportivo Aragón y Peralada) a los que añadió luego una derrota (Peña Deportiva) que le hizo abrir los ojos y volver a la carretera principal.

En total, saldó su bache con 5 puntos de 18. Dos más de los que ha sumado en esta fase. En cualquier caso, el Mallorca sigue portando una vara de mando cuya propiedad quedará totalmente aclarada en breve. Los de Vicente Moreno regresarán esta semana a Son Moix tras dos salidas consecutivas y recibirán a un Lleida que no puede seguir dando bandazos por la calzada que conduce al playoff. Y tras ese duelo llegará el último gran enfrentamiento de la fase regular, que cruzará al Elche y al Mallorca en terreno franjiverde. Si los isleños salen ilesos de ese partido su gobierno seguirá intacto y la primera plaza del grupo III, el camino más corto para volver a Segunda División, estará a salvo. Solo faltará concretar los últimos trámites.