Marc Pedraza, Álex Serrano y Ferran Giner posan para este periódico en la Ciudad Deportiva Antonio Asensio. | M. À. Cañellas

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Ángel Pedraza todavía no había cumplido los 25 años cuando nació su hijo Marc en Barcelona un 6 de febrero de 1987. Militaba en el Barça de Venables. Fernando Giner tenía 23 años cuando su hijo Ferran vio la luz por primera vez en Alboraya, Valencia, el 27 de septiembre de 1988. Bernardino Serrano Mori, más conocido como Mino, ya había soplado 32 velas cuando Álex Serrano vino al mundo en Barcelona el 5 de febrero de 1995...

Marc, Ferran y Álex Serrano, aquellos niños que nacieron con sus padres enfrascados en entrenamientos, charlas y viajes, conviven hoy en el vestuario del Mallorca en una coincidencia con escasos precedentes en el mundo del fútbol profesional.

Los tres acuden al encuentro con Ultima Hora derrochando alegría. No es para menos. El Mallorca lidera la categoría y los tres, en mayor o menor medida, disfrutaron de la goleada ante el Llagostera. Marc Pedraza se ha afianzado en la sala de máquinas y el domingo cuajó una de sus mejores faenas. Giner entró en el segundo acto y tuvo tiempo para asistir a Álex López en el 4-0. Y Álex Serrano, que intervino en las dos primeras jornadas, entró en la convocatoria por la baja de Salva Sevilla en el último momento.

Álex y Marc pueden presumir de defender la misma camiseta que en su día vistieron sus progenitores. Mino y Pedraza también lucieron los colores bermellones y además en la misma temporada (94-95), la única del central asturiano en la Isla y la séptima del defensa sevillano, que llegó a ser el capitán del equipo.

Marc Pedraza
«Mi padre me inculcó esfuerzo y humildad»
Marc Pedraza se crió en el Lluís Sitjar. En la Isla vivió los primeros ocho años de su vida y recuerda ver a su padre recorriendo la banda del antiguo Es Fortí. «Vives el día a día, lo ves entrenar, jugar y quieres seguir el ejemplo de tu padre», comenta Marc, que todavía recuerda el consejo que le dio su progenitor: «Lo primero que tenía que hacer era estudiar y a partir de ahí ser futbolista. Mi padre siempre me aportó mucho esfuerzo y de hecho también lo tuve como entrenador. Y humildad tanto dentro como fuera del terreno de juego. Y eso es lo que he hecho».
Precisamente la vinculación de su padre con el Mallorca le dio un caracter especial a su fichaje por el equipo isleño el pasado verano. «De pequeño iba a todos los partidos y para mí ha sido un sueño fichar por el Mallorca. Ahora lo que intento es seguir el ejemplo de mi padre».
Marc ya tiene dos niños a los que les gusta el fútbol aunque «últimamente están más pendiente de las consolas». Formado en la cantera del Barcelona, Marc Pedraza se marchó posteriormente al Espanyol y llegó a debutar con el primer equipo en la Copa Catalunya, con un gol al Barça incluido en la final. A continuación pasó por el Deportivo Alavés, regresó al Espanyol, llegando a debutar en Primera División, y al Hospitalet antes de militar en el Numancia las cuatro últimas campañas.

Ferran Giner
«Los padres son críticos, pero hablan desde la experiencia»
Uno de los últimos en abrir la puerta del vestuario del Mallorca es Ferran Giner, que recaló en la Isla en los últimos días antes de cerrarse el mercado de fichajes después de militar el curso pasado en el Nàstic de Tarragona.

Giner, que ayer cumplió los 29 años, se ha integrado «perfectamente» a la disciplina mallorquinista, de la que elogia «su calidad humana y la unión del vestuario». Hijo de Fernando Giner, también lleva el fútbol en la sangre. «Desde que naces te ponen el balón en la cuna, te gusta y sigues los consejos de tu padre porque te habla desde la experiencia», apunta Ferran, que también recuerda los consejos de su padre: «Lo fundamental eran los estudios y en el plano futbolístico, sobre todo cuando era pequeño, lo principal era divertirse. Después, el trabajo y la disciplina».

Giner es un extremo izquierda que destaca por su verticalidad y velocidad, nada que ver con el juego de su padre. «El era de pegar palos (risas), el típico central de los de antes con mucho trabajo y eso es lo que me ha querido aportar», subraya.

Al respecto de las críticas, Ferran reconoce que «los padres son los más críticos» aunque lo dicen desde «la experiencia y siempre son críticas constructivas».

Álex Serrano
«¿Un consejo? Disfruta y no te comas la cabeza»
Es el benjamín del grupo. A sus 22 años, Álex Serrano quiere labrarse una carrera en el fútbol profesional. Después de pasar por los filiales de Sporting de Gijón y Espanyol, afronta su primera campaña al frente del primer equipo del Mallorca tras militar en el filial el curso pasado.

«Tu padre ha sido futbolista, es algo que lo vives a diario y si encima tienes el espejo en casa, pues lo normal es dedicarse a ello», señala el hijo de Mino, que también priorizó los estudios antes que el fútbol. «Lo primero eran los libros. Después, lo fundamental de pequeño era divertirse. Que disfrutara y que no me comiera la cabeza».

Álex Serrano nació en Barcelona cuando su padre militaba en el Mallorca. «Es cierto que podía haber nacido en Palma, pero mi madre es de Barcelona y al final nací allí». Su estilo es muy diferente al de su progenitor. «Lo vi poco jugar, pero era un libre, que jugaba por detrás de la defensa». Sobre las críticas, Álex agradece los consejos de su padre. «Es mi amigo. Cada poco tiempo viene a verme y a estar conmigo. Es crítico en la justa medida, pero siempre desde el respeto», concluye.

Marc, Álex y Ferran. Los niños que han cumplido con el sueño de emular a sus padres. La saga continúa...