Dos ascensos avalan la trayectoria de José Luis Oltra, el técnico elegido para devolver al Mallorca a la Primera División | T. Ayuga

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La temporada no coincide con el guión que había escrito en verano, pero José Luis Oltra Castañer (Valencia, 1969) confía en alterar el rumbo y alcanzar la tierra prometida. Apenas lleva seis meses en la Isla, pero el técnico ha cursado un máster como entrenador del Mallorca. Observa la crisis institucional desde la barrera porque «no es mi parcela»; reconoce estar decepcionado con los resultados; se siente dolido por los ultimátums que ha tenido que salvar y afirma haber «matizado» su estilo por las circunstancias. Atiende a Ultima Hora en la Ciudad Deportiva con el semblante relajado y convencido de lograr el objetivo en 2014.

—¿Cómo está viviendo toda la situación que rodea al club tanto en el plano deportivo como institucional?
—Yo me puedo centrar y analizar lo deportivo. En el plano institucional me he mantenido al margen desde el principio. Intento que no influya en el grupo, en los jugadores ni en mi trabajo y de momento no está ocurriendo. En el plano que a mí me compete, todavía estoy decepcionado por la situación. Porque el equipo no se haya situado todavía en los lugares de privilegio. Veo que damos pasos pero no tan grandes como me gustaría, que mejoramos pero no tan rápido como todos querríamos y, por lo tanto, debemos mejorar y potenciar muchas cosas. Tengo mucha confianza tanto en el trabajo que hacemos los técnicos como en el de los jugadores, pero sabemos que no hemos dado aún nuestra mejor versión.

—Es cierto que el equipo parece que evoluciona, pero gana dos partidos y después vuelve a retroceder. Es una situación algo extraña.
—Es cierto. Nos falta regularidad. En el partido de Jaén pudimos habernos metidos arriba y tropezamos. Siempre he dicho que esta categoría es muy compleja, muy difícil y muy igualada como se refleja en la clasificación. Es una carrera con muchas curvas y en alguna de ellas podemos derrapar. Lo de Jaén fue una derrapada con la que no contábamos. Lo que hay que hacer es levantarse y volver al camino. Levantarse, trabajar bien, tener un poco más de regularidad, corregir lo que todavía hacemos mal.

—Dijo en rueda de prensa que estaba decepcionado con algunos futbolistas, que no era lógico que cometieran errores jugadores de ese nivel...
—Lo que dije no es que estuviera decepcionado con algunos futbolistas, sino con el equipo. Al final el que sale beneficiado o perjudicado es el equipo. El que esté libre de pecado, que tire la primera piedra. Comenzando por mí. El problema es que cuando no es Pepe, es Juan; un día es un jugador porque ve dos tarjetas, otro porque comete un error... Cometen fallos que no son propios de jugadores de su calidad. Tenemos que mejorar en intensidad, concentración, hacer las cosas mejor y con más regularidad. No que la gente se pregunte qué equipo verá: si el que compitió en Eibar, Barcelona o el día del Numancia incluso o el que perdió en Jaén, en Coruña o el de principios de temporada... Es lo que debemos intentar que no suceda. Debemos ser un equipo más regular y de rendimiento más continuo.

—Repasando las alineaciones, con 18 en 19 partidos, parece que todavía no ha dado con la tecla, que cambia el equipo en función del rival o que, por lesiones o sanciones, no ha podido darle continuidad a un once tipo.
—Hay un poco de todo. Muchas veces, no es por justificar nada, no he podido repetir once. Un día, cuando iba a calcar el equipo de la semana anterior, se nos cayó Bigas. Después no pude contar con Thomas por sanción... A veces he cambiado porque las circunstancias me han obligado. En otras ocasiones, por ejemplo en Jaén, tenía otras soluciones pero decidí esa alineación porque creo que era un partido de 4-1-4-1 para intentar buscar al rival y gente más ofensiva para hacer daño. También es cierto que todavía no he dado con el once ideal, aunque sí que cada vez voy teniendo más claro el equipo y que daré con el porque cada vez estamos más cerca. El equipo da pequeños pasos y hay señales cada vez más claras. Eso no quiere decir que alguien tenga el puesto asegurado o que haya un once que se repita más y que esa gente tenga crédito para jugar siempre.

(La entrevista completa se puede leer en la edición impresa)