Claassen, que ha seguido desde la distancia los últimos hechos, espera que Serra y Cerdà aclaren su situación. | Fernando Fernández

19

Después de muchos meses en un segundo plano, Utz Claassen (Hannover, 1963) ha regresado a la Isla para atender sus múltiples compromisos profesionales y situarse de nuevo en la primera línea de la actualidad mallorquinista. El consejero y accionista alemán, que ha seguido desde la distancia el último gran enfrentamiento entre Serra Ferrer y Gabriel Cerdà, mantiene la incertidumbre acerca de lo que sucederá a corto plazo en el seno de la entidad y analiza para Ultima Hora su crítica situación.

¿Cuál es su radiografía de los últimos acontecimientos?
— Es todo muy triste. No puedo ni quiero disfrutar de un enfrentamiento entre otras personas. Lo he observado desde la distancia porque me encontraba viajando entre Singapur y Nueva York, pero en el mundo actual se nota lo que pasa en el Mallorca incluso en otros continentes. Al menos si eres consejero. De todas formas la confrontación no me ha sorprendido. Conocía desde verano la intensidad con la que Cerdà criticaba a Serra Ferrer, al que llamaba como ‘el incapacitado’ en las conversaciones que mantenía conmigo. Lo que sí me sorprende es la falta de estilo y de nivel. Me duele ver este tipo de cosas y saber que pasan en el consejo del Mallorca. Es preocupante, desde luego. Y ahora la institución necesita muchas cosas, pero sobre todo integridad, dignidad y profesionalidad. Los tres puntos del fin de semana no valen demasiado si no hay nada de eso.

El pasado verano llegó a cerrar hasta tres veces un acuerdo con Cerdà que finalmente se rompió. Sin embargo, parece que el propio Cerdà le ha seguido pasando información acerca de las presuntas irregularidades de algunos consejeros.
— Cerdà me motivó en varias ocasiones a perseguir legalmente las supuestas irregularidades de Serra Ferrer y Cladera y me pidió que interpusiera una demanda de Acción Social contra ellos. Después de romper nuestras negociaciones él siguió pasándome informaciones muy útiles en ese sentido, acerca de temas como el desvío presupuestario, los pagos a Coca u otros injustificados. No entiendo por qué lo hacía o con qué intención, pero como consejero, si alguien me pasa alguna información relevante en esa dirección tengo que aceptarla, evaluarla y analizarla.

Además de ser ‘informador’ suyo, ¿cómo es ahora mismo su relación con Cerdà?
— Es una relación entre dos consejeros que mantienen el diálogo en ese ámbito, pero después de darme la mano para confirmar el acuerdo que habíamos alcanzado y exigir después otras cosas, no es una relación demasiado intensa o de confianza.

Después de la riña entre Serra y Cerdà el Mallorca anda metido en un laberinto a nivel institucional, ¿hay una salida cercana?
— Habrá que ver cómo siguen las cosas, pero partiendo de la base de lo que pasó en el último consejo puedo imaginar que a este nivel y ante esta falta absoluta de confianza entre dos apoderados mancomunados será difícil que todo siga como si nada. Ahora no quiero entrar en la relación entre ambos porque creo que tienen un problema personal y un problema de interpretación legal sobre su sindicación. Y ante todo deben resolver eso. No daré ningún paso sin que ese asunto de la sindicación esté claro, además de que no quiero intervenir en la relación entre dos examigos.

Si volviera a darse la posibilidad, ¿negociaría de nuevo con Gabriel Cerdà?
— Como consejero voy a mantener el diálogo con todos los consejeros en la reunión, porque es mi obligación profesional para el bien de la institución. Y si alguno de ellos quiere hablar acerca de posibles mejoras para la institución, tampoco voy a negarme. Pero en el caso de Cerdà, después de exigir cosas inaceptables tras llegar a un acuerdo, no creo que exista la base para ningún tipo de negociación o transacción. Insisto en que no negaría el diálogo a ningún otro consejero, pero sí que puedo decir que después de lo de este verano no veo la base para seguir haciéndolo.

Hay una corriente de opinión que aboga por un acuerdo entre usted y Serra Ferrer, ¿lo ve posible?
— Ahora no deberíamos volver a especular con este tipo de acuerdos porque hay dos hombres que mantienen un enfrentamiento y que son los dos apoderados mancomunados. Es una situación insostenible que deben resolver y definir cómo quieren trabajar en el futuro. Dicen que tiene una sindicación, pero la interpretación que hacen uno y otro es muy diferente. Para desarrollar conceptos e ideas primero se necesita claridad en su relación y en sus acuerdos, ver si la pactos que no sean positivos para el bien del club. Como consejero lo que más me interesa es saber si la sindicación se hizo pensando en eso o para su bien personal con el riesgo eventual de futuro de la institución.

¿Alguno de ellos o de su entorno ha contactado con usted recientemente?
— El entorno de Cerdà desde verano me dio señales de que podría estar dispuesto a llegar un acuerdo si el precio era correcto, pero tampoco sé si era cierto. Desde el entorno de Serra siempre hay movimiento y son difíciles de interpretar. Si me fijo solo en lo que leo en los medios, un día veo que podría romper la sindicación y otro, que estaría dispuesto en defenderla. Por eso creo que no debo especular sobre sus intenciones en este momento. Tiene muchos problemas y no quiero añadirle otros.

¿Se siente representado por Cerdà como presidente? ¿Cómo valora su gestión?
— En primer lugar, Cerdà, como persona física, no es el presidente, sino el representante de Tukis Invest. En segundo, yo no voté a favor de esa sociedad ni del propio Cerdà como presidentes. En tercero, el día de la elección tenía serias dudas sobre la regularidad de la votación por el tema de las delegaciones que se habían entregado. Y por lo visto en las últimas semanas no me siento representado por él, aunque acepto que en una democracia nunca manda una sola persona y que a veces hay que aceptar situaciones que no gustan. De todas formas, Cerdà ha decidido que en un futuro las altas y las bajas deberán pasar por el consejo. Ese paso al menos me parece lógico, ya que consideraba a Serra un incapacitado y tenía dudas acerca de su competencia deportiva.

Hay gente que le sigue criticando por el simple hecho de ser alemán. ¿Qué le parece?
— Las reacciones personales que he recibido en estos tres años han sido muy favorables y si hay alguien que piensa que una institución como el Mallorca debe ser íntegramente mallorquina lo entiendo. Pero lo que veo es que en ese tiempo hemos perdido a muchos elementos mallorquines que nunca debieron irse. Como Rafael Nadal, como Miquel Àngel Nadal o como Cati Guasp, además de otra gente muy leal al club. Como alemán lo siento mucho y si la gestión hubiese sido al estilo de Claassen eso nunca habría pasado. No habría que evaluar a la gente por su nacionalidad, sino por sus conceptos o ideas y las mías nunca han pasado por hacer que el club sea menos mallorquín, sino más profesional. Estoy seguro de que mi concepto del club es mucho más mallorquín que el que se ha visto en los tres años que llevo aquí.

Durante la última reunión del consejo Serra llamó a Cerdà presidente indigno, ¿está de acuerdo?
— Las palabras de Serra hablan por sí solas y no hace falta que las comente.

Cerdà también expuso en esa misma reunión que Serra Ferrer ha pagado a tres periodistas de Mallorca para fines que iban en beneficio propio y no en beneficio del club ¿Qué opinión le merece esta acusación?
— Tengo confirmado que Cerdà declaró expresamente en el consejo que el club había pagado y tres periodistas habían cobrado para defender los intereses de Serra Ferrer y esto es una acusación muy grave. También dijo y he confirmado, que en un caso de los tres periodistas él ha visto las facturas y en otro, él ha visto cómo se pagó el dinero. He pedido que este tema se discuta en la próxima reunión del consejo porque si la acusación de Biel Cerdà es correcta eso significa que Serra ha hecho mal uso de los recursos del club y sería un escándalo. Y si la acusación es falsa, también es un escándalo muy grave. Hay que analizarlo, ver las facturas y esclarecer la situación.

También Gabriel Cerdà expuso en el último consejo la facturación de Miquel Coca calificándola de excesiva. En este punto, el tiempo le ha dado la razón.
— La verdad es que Cerdà entregó una documentación sobre las facturas de Coca y realizó acusaciones muy fuertes y serias contra Coca y este tema tiene un factor legal y moral. El legal no quiero comentarlo antes de terminar mi análisis, pero moralmente desde mi punto de vista no es aceptable que un accionista y consejero y también secretario pueda cobrar tanto de una entidad en concurso. En este caso, hay que hacer contribuciones también sin dinero.

Jaume Cladera dijo hace año y medio que ‘el tiempo pondrá cada uno en su sitio’...
— Si recordamos sus palabras solo podemos darle la razón. También recuerdo que avisé de hacia dónde se encaminaba el club con esta administración y desgraciadamente no me he equivocado. Ahora esto tiene que cambiar y quiero lanzar un mensaje claro a la afición del club y es que mi intención es apoyar a clarificar la situación de la institución. Deseo feliz Navidad a la afición, que siempre se ha comportado bien después de tres años de sufrimiento. El club debería estar muy orgulloso de esta hinchada tan leal.