Víctor y Serra Ferrer, en una imagen de archivo. | M. À. Cañellas

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Víctor Casadesús se ha cansado de esperar. Al Mallorca y a Serra Ferrer, de los que sigue sin recibir una sola noticia acerca de su futuro. Ni en una dirección ni en la opuesta. En otra semana de tensión, ruido y turbulencias fuera del terreno de juego, el delantero de Algaida recordó públicamente que pese a que su relación con el club se acerca al final, nadie se ha dirigido a él para abordar una posible renovación o, en su defecto, la despedida. Mientras el líder espera, en Son Bibiloni se cierran las puertas y los jugadores de la casa sigue exponiendo sus quejas.

Víctor, que acaba contrato en junio, aprovechó una de las ruedas de prensa programadas por el propio Mallorca para situar su malestar en el escaparate. Solo 24 horas después de que Kevin hiciera públicas sus inquietudes en ese mismo escenario, el punta cuestionó la manera de actuar de la dirección deportiva al gestionar su situación y desnudó incluso a su máximo responsable, que en varias ocasiones ha dejado entrever que las conversaciones para la renovación estaban en marcha. «Sé que Llorenç ha dicho alguna vez que me han ofrecido renovar, pero no es verdad», aclaraba. «Y yo no me he negado a nada. Me llevo bien con él y tengo buena relación, pero de momento no ha tomado ninguna decisión en ese sentido. Y luego ves o escuchas que hay otros jugadores en la misma situación que yo con los que sí se ha hablado. Llevo aquí toda la vida y espero que al menos me digan si quieren que continúe o no. Solo quiero saber algo», sentenciaba.

Complejidad

«Es una situación complicada porque aunque yo también he escuchado cosas a mí nadie me ha dicho nada», proseguía. «A partir del 1 de enero puedo firmar por el club que quiera y el Mallorca no se ha puesto en contacto conmigo ni con mi representante. Uno debe mirar por su futuro y si el club estuviera interesado creo que ya habría hecho algo para hacerme saber que quiere que continúe, pero no es así. No sé qué pasará», repetía.

Víctor también reconoció los movimientos del pasado verano, cuando él y la dirección deportiva descartaron la propuesta de un equipo de Primera. «Llegó una oferta por mí y entre todos decidimos que no me fuera. El club en ese momento podría haber intentado que habláramos y tratar de llegar a un acuerdo. Me quedé y lo hice encantado, incluso presioné para que así fuera. Me podía haber ido muchas veces ganando más dinero y no lo hice porque tampoco pienso en eso. Pero ahora es complicado hablar de si me quedaré o no porque no lo sé y es todo muy raro para mí. En enero soy libre para negociar y es lo que haré», avisaba, molesto.

«No puedo tener ninguna queja del Mallorca y si soy profesional es gracias al club, aunque sigo pensando que las cosas deberían haberse hecho de otra manera», se extendía Víctor. «Siempre he dicho que estoy muy bien aquí. Me he podido ir bastantes veces y al final siempre me he quedado. Sin embargo, ahora la situación es diferente. Tengo 28 años y creo que no me faltarán equipos porque el pasado verano, por ejemplo, ya pude haberme ido a un equipo superior y cobrar más. Estoy tranquilo. Juego como siempre y lo doy todo. Pero siempre pienso en el futuro y si tengo que escuchar ofertas lo haré sin dudarlo. Hace ocho años que estoy aquí y creo que las cosas se podían haber hecho de otra manera», incidía. Casi nada.