Serra Ferrer habla por teléfono mientras asiste a un entrenamiento del primer equipo. | Pere Bota

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Serra Ferrer ha decidido avanzar al próximo lunes el consejo de administración que impusieron para el día 2 de agosto los consejeros Pep Roig, Pedro Terrasa y Utz Claassen , que tuvieron que recurrir al artículo 246 de la Ley de Capitales para forzar la reunión del órgano de poder del club. Sin embargo, el presidente en funciones del Mallorca ha avanzado el ‘cónclave’ en otra de las decisiones no siempre lógicas a las que suele aferrarse el director deportivo.

De esta forma, Serra irá al consejo convocado por él y no se verá en la posición de tener que acudir a una reunión impuesta por el grupo de consejeros que se muestran en desacuerdo con su gestión. Esta es la principal motivación del presidente en funciones, que ha tenido más de un mes de tiempo para reunir a sus consejeros y no lo ha hecho hasta que por ley se ha visto acorralado.

Analizada la forma, el fondo de la convocatoria va a marcar el antes y después más inmediato en el seno del club porque el consejo tiene que debatir y votar las propuestas de destitución de Llorenç Serra Ferrer como director deportivo, vicepresidente del consejo y apoderado, es decir, de todos los cargos de responsabilidad que en estos momentos ostenta.

El papel de Cerdà

A partir de aquí solo resta preguntarse por el papel que jugará el consejero bisagra del club, el apoderado Biel Cerdà, que durante estas últimas semanas se ha situado en una posición ventajista donde nunca ha dado por seguro su apoyo a Serra Ferrer. A partir de ahora se acabaron las falsas apariencias y Cerdà debe manifestarse y votar a favor de la administración de Serra o dar un giro a la organización del club y apostar por un modelo de funcionamiento diferente. Si finalmente el de Pollença decide seguir confiando en Serra Ferrer, el escenario que quedará para el futuro será exactamente igual que en la actualidad, pero con un buen puñado de interrogantes por delante y de máxima incertidumbre económica, social y deportiva. Además todo indica que Utz Claassen, que está dispuesto a promover un proceso para solicitar la Acción Social de Responsabilidad contra Serra Ferrer y Jaume Cladera, no dudaría en incluir el nombre de Cerdà en dicha acción por ser cómplice de un elevado número de operaciones económicas que han resultado muy perjudiciales para el Mallorca.

Claassen quiere que Cerdà se posiciones claramente y a partir de ahí obrará en consecuencia. Si finalmente Serra Ferrer es cesado el lunes de sus cargos, también el mismo consejo deberá debatir y votar los nombramientos que quedarán vacantes con la destitución de Serra y de todos los cargos que desempeña. Por todos estos motivos, el ‘cónclave’ de este próximo lunes no es una reunión más en el Real Mallorca porque los miembros que forman el consejo van a decidir con sus votos el rumbo que toma el club a partir de ese mismo día cuando finalice la reunión. Aventurar qué puede suceder es un ejercicio poco prudente porque, fundamentalmente todo depende de Gabriel Cerdà y de su indefinición, un hecho que hasta la fecha le ha venido muy bien al presidente en funciones permitiéndole mantener su posición de poder y decisión. A partir del lunes a las diez de la mañana todo puede cambiar...o seguir igual, al menos hasta que exista liquidez para poder seguir haciendo frente a las obligaciones económicas, entre ellas, pagar a la plantilla y cumplir con el convenio de acreedores.