Foto oficial equipacion Mallorca.

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Caparrós está obligado a levantar una nueva pared para proteger el balcón de Aouate. Acostumbrado a basar en la fuerza de su defensa casi todas las buenas noticias que ha ido redactando desde que llegó a Son Moix, el entrenador del Mallorca va a tener que apoyarse por primera vez de inicio en una zaga que no tiene nada que ver a la despidió el curso pasado entre fuegos artificiales. Una vez confirmada la sanción de un partido a Nunes, el técnico utrerano deberá reclutar a Geromel para completar una línea formada íntegramente por futbolistas llegados al club este mismo verano.

El Mallorca había decidido apurar las balas que guardaba en el cargador para poder contar con Nunes mañana frente al Valencia. Sin embargo, el Comité de Apelación de la Federación Española de Fútbol (RFEF) desestimó ayer el recurso a la sanción que le había sido impuesta por su expulsión del Reyno de Navarra. De esta forma, Caparrós tendrá que alinear desde el primer minuto a Pedro Geromel y rematar esa defensa improvisada con la que consiguió arrebatarle un punto a Osasuna en su morada.

La escuadra isleña, que puede igualar mañana el mejor despuegue de su paso por la Primera División (ganando sumaría los mismos puntos en cinco jornadas que el equipo de Cúper en la 1997-98), lo haría recostado sobre una estructura defensiva de la que no había rastro a final del ejercicio anterior. En aquella ocasión, con Cendrós, Nunes, Ramis y Cáceres en la parte trasera de la pizarra, el conjunto rojillo apagó las luces de la competición hilvanando cuatro encuentros sin encajar ningún tanto (Granada, Zaragoza, Rayo y Levante) y acariciando los puestos continentales. La consistencia del grupo había transformado al Mallorca en uno de los enemigos más incómodos del torneo y en un aspirante tardío a jugar en Europa.

Transformación

Meses después y tras prescindir de los laterales y traspasar a Ramis al fútbol inglés, ni el equipo ni la libreta de Caparrós parecen haberlo acusado. Nada ha cambiado. El Mallorca sigue siendo un rival tosco y rocoso, una pesadilla para el contrario. Sin embargo, mañana se enfrenta a una prueba de altura. Hasta ahora la presencia de Bigas o Nunes había suavizado la transición, pero ante el Valencia y su ataque de Liga de Campeones se medirá la regularidad de Ximo y Antonio López en los costados y el grado de conexión entre la pareja brasileña de centrales: Anderson Conceiçao y Geromel.

En cualquier caso, el Mallorca espera que el influjo de Son Moix alargue su inercia. Además de tumbar a los dos visitantes que han pasado hasta ahora por la caja de Son Moix (Espanyol y Real Sociedad), el cuadro isleño sólo ha recibido un bofetón en los seis últimos partidos que ha jugado entre las dos temporadas. El Valencia será quien le ponga el termómetro.