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MallorcaMallorca 1

Primera División | Jornada 4 | 16/09/2012 18:00 | Final

Liberado de los precintos y las cadenas propias del prólogo de la Liga, el Mallorca aspira a igualar este fin de semana el mejor despertar de su historia en la azotea del fútbol español. Con siete puntos a cuestas y la mochila cargada de argumentos de peso, la nave que patronea Joaquín Caparrós planifica su aterrizaje en el Reyno de Navarra con otro estimulante reto anotado en la pizarra del vestuario.

Una victoria en el domicilio de Osasuna, un espacio vetado a los baleares hasta hace solo tres temporadas, ayudaría al grupo a seguir forjando una salida de ensueño y a igualar los registros establecidos hace tres lustros bajo la brújula de Héctor Cúper, coincidiendo con el regreso a la elite.

Casi un mes después de que se levantara el telón, el Mallorca no pierde la sonrisa y camina orgulloso por la parte alta del torneo. Su fútbol, industrial y efectivo, se ha traducido en dos valiosas conquistas como anfitrión (Espanyol y Real Sociedad) y en un empate mayúsculo como forastero que le mantienen anclado a la franja más iluminada de la clasificación. Sin embargo, su tarjeta de presentación puede cobrar una nueva dimensión este fin de semana en Pamplona en el caso de redactar otra crónica victoriosa. El triunfo a costa del ejército de Mendilibar elevaría a 10 puntos el botín, una marca a la que sólo ha podido acceder en una ocasión tras cuatro jornadas durante las veintiséis campañas que ha rematado hasta el momento en Primera División.

El mejor despegue que recoge la biografía mallorquinista se basó entonces en tres exhibiciones ante Valencia (2-1), Sporting (6-2) y Tenerife y en un empate en Riazor (1-1). El Mallorca, que acababa de incorporarse al vagón de la categoría, tomaba asiento en la segunda posición, junto al Real Madrid de Jupp Heynckes y a la espalda del Barcelona de Van Gaal, la única escuadra que había sido capaz de rubricar el pleno.

Quince años después de aquella inolvidable puesta en pie, el Mallorca preparará las maletas pensando en dilatar su álbum de los mejores momentos. Lo hará en un escenario que últimamente ha aliviado sus males, pero que tradicionalmente le ha resultado hostil. Pese a encadenar tres visitas puntuando, sólo ha clavado una vez allí su bandera (2009-10) gracias a un golazo de Gonzalo Castro. Ahora la historia vuelve a reclamar al equipo.