Yeray Gómez, portero del filial, durante un entrenamiento. | Monserrat

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El Mallorca no ha perdido la esperanza de que su filial sobreviva en Segunda División B. Aunque la competición concluyó hace ya algunas semanas y lo hizo con el equipo de Engonga incrustado entre las plazas de descenso, a la entidad isleña todavía le queda por jugar un encuentro en los despachos. La crisis económica que sacude al fútbol español está afectando de manera especial a la categoría de bronce y teniendo en cuenta que los clubes que el próximo 30 de junio todavía mantengan deudas con sus jugadores o la Federación Española se verán condenados al descenso, las posibilidades de permanencia rojillas han vuelto a cobrar vida.

La mala campaña del Mallorca B y su descenso deportivo son uno de los principales lunares de Serra Ferrer en su primera campaña sobre el puente de mando de la entidad. Aunque su apuesta por la cantera ha reportado dividendos interesantes en la primera plantilla, el equipo nodriza ha cuajado un curso decepcionante en el que apenas ha podido apartar los pies de las arenas movedizas. Un triste balance de siete victorias y uno de los peores registros goleadores de la categoría maniataron al cuadro de Vicente Engonga en el sótano del grupo III y propiciaron su caída al vacío mucho antes de lo previsto. El club perdía un rango que le había costado muchísimo recuperar y su trabajo y su apuesta por la cantera corrían peligro. Sin embargo, al final del túnel se observa ahora algo de luz. El número de clubes en apuros se ha multiplicado en los últimos tiempos y aquellos que no hayan cumplido con sus obligaciones económicas a final de mes no podrán evitar el descenso administrativo, por lo que quedarán vacantes una serie de plazas en las que podría instalarse otra vez el Mallorca. Ante eso, la propiedad es optimista y se niega a despedirse de la categoría que anhela recuperar.

En cualquier caso e independientemente del lugar que ocupe en el mapa futbolístico del país, el filial va a someterse a una reforma absoluta. Aleix, Ramón, Javi Seral, Jaime, Guy, Polaco, Montes y Calonge no seguirán ligados a la disciplina del club y son algunos de los nombres que conforman la extensa lista de bajas que se irá redactando en las próximas semanas. La base del vestuario, en cambio, la formarán tipos como Abdón, Yeray, Joan Grasa, N'Golo o Uche, sin descartarse que alguno de ellos tenga incluso la posibilidad de ejercitarse durante el estío a las órdenes de Laudrup. Lo que está claro es que el club tendrá que emplearse a fondo para darle forma al nuevo equipo. Sobre todo, si se le presenta la oportunidad de segir en Segunda B.