Los jugadores del Mallorca durante un entrenamiento en Son Bibiloni. | Monserrat

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Más motivado que nunca y con el depósito repleto de combustible, el Mallorca se presenta hoy a otro de esos exámenes que tanto le atraen. El equipo de Laudrup, que en las últimas jornadas ha sido incapaz de quitar el freno de mano, irrumpe esta tarde en otros de los platós de referencia de la Liga con la ilusión y las ganas de seguir aireando sus reivindicaciones. Y lo hace, además, entre unas circunstancias muy especiales que amenazan con condicionar el enfrentamiento. Visita la escuadra balear al Sevilla, uno de los gigantes del campeonato que desde hace un tiempo se mueve bajo las coordenadas que dicta Gregorio Manzano. El jienense, uno de los técnicos con más peso específico en la historia de la entidad isleña, se reencuentra con el que fue su equipo durante cinco temporadas y del que se marchó por la puerta de emergencia. Puede que solo sea un partido, pero cuenta con tal cantidad de pimienta que le ha dado a la cita un aroma especial, diferente. El morbo está servido (Estadio Ramón Sánchez Pizjuán, GolT, Canal+ Liga, 19.00 horas).

Para el Mallorca, el combate de Nervión presenta todo tipo de atractivos. Más allá de los tres puntos que hay encima del tapete, que elevarían al grupo unos metros y pondrían tierra de por medio con la zona de conflicto, están el orgullo y las ganas de demostrarle al anterior técnico que sigue habiendo vida tras su marcha. Ya lo han demostrado los baleares gracias a su aseado inicio de campaña, pero puntuar en terreno sevillista con una formación radicalmente opuesta a la que patroneaba el jienense tendría un valor añadido y blindaría la autoestima del vestuario para el resto del curso.

Después de mucho tiempo, a Laudrup le vuelven a salir las cuenta en la caseta y ayer, para redactar las lista de convocados, tuvo que echar mano otra vez de la tijera. Con Castro a punto para la pelea (el técnico debe descifrar ahora si el uruguayo está para disputar los noventa minutos), al técnico se le presenta un dilema a la hora de construir un once compensado con el que pujar ante el Sevilla. Hasta ahora, la baja del extremo la había cubierto con éxito el francés Michael Pereira, que se ha destapado además como un futbolista clave en las últimas funciones gracias a su pegada y su descaro en el área rival.

Teniendo en cuenta el buen momento del galo y la regularidad de Emilio Nsue, Laudrup tendrá que resolver un rompecabezas en esa parcela. De momento, los únicos que no superaron el primer corte de ayer son Tuni, Corrales, Martí Crespí, Tomeu Nadal, Sergi Enrich, Pina y Tejera, que se quedaron en Palma a la espera de otra oportunidad.

Mismo modelo

Lo que está cantado es que el Mallorca volverá a lucir en Sevilla el disfraz de forastero, con un centro del campo especialmente reforzado y una única referencia en ataque. Hasta el momento, ése es el modelo que mejor le ha sentado a la escuadra isleña. Bajo esos parámetros estuvo a punto de profanar el Camp Nou (acabó arañando un empate inesperado), clavó su bandera en Mestalla o reventó la defensa del Levante cuando empezaba a sentirse acorralado.

Y es que, hasta la fecha, el Mallorca se ha sentido especialmente cómodo al tener un grande enfrente. Abrió oficialmente la temporada sacándole un punto al Madrid de Jose Mourinho (los blancos fueron incapaces de superar su sistema de seguridad) y desde entonces ha cerrado con una sonrisa todas las confrontaciones de altura. Por eso hoy, con las pilas cargadas y un enorme interés por demostrar que el club, ahora sí, circula en la dirección correcta, los bermellones tratarán de dar un puñetazo sobre la mesa para recordarle a la Liga que en Son Moix hay futuro y que el pasado es historia.

Alineaciones probables

Sevilla: Palop; Konko, Escudé, Alexis, Dabo; Pablo Alfaro, Renato, Romaric, Perotti; Kanouté y Luis Fabiano.

Real Mallorca: Aouate; Ratinho, Ramis, Nunes, Ayoze; Nsue, Martí, De Guzmán, Joao Víctor; Webó y Castro.

Àrbitro: Antonio Miguel Martínez Lahoz (Comité Valenciano).