Primoz Roglic, primer clasificado, Enric Mas (i), segundo, y Jack Haig (d), tercero, en el podio al término de la etapa disputada este domingo entre Padrón y Santiago de Compostela, contrarreloj de 33,8 km de recorrido. | Manuel Bruque

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De Cibeles a la Catedral de Santiago. Tres años han pasado desde la consagración mundial de Enric Mas desde el segundo peldaño del podio de aquella La Vuelta 2018 que llegó a Madrid. El mejor resultado para el ciclismo mallorquín en una prueba de tres semanas que ha vuelto a firmar, ahora en la capital gallega, el ciclista de Artà, de 26 años y relanzado como jefe de filas del Movistar Team, una escuadra telefónica en la que el liderazgo del isleño ha solidificado tras verse sin Alejandro Valverde en carrera y tras la polémica retirada de Miguel Ángel López camino de Mos.

El cierre dejó una rúbrica de oro para el campeón, que se ganó el jubileo y a los pies de la Catedral de Santiago imponiéndose en la contrarreloj final para certificar su tercer título en La Vuelta. Roglic sumó su cuarto triunfo de etapa en La Vuelta 2021 sobre los 33'8 kilómetros de epílogo de la carrera. Su tiempo de 44:02 fue la referencia y Enric Mas, doblado a escasos metros de meta por el esloveno, fue noveno, a 2:04. Así, la general queda con Roglic al frente (83:55:24), ampliando a 4:42 la renta sobre el mallorquín, segundo, mientras que el australiano Jack Haig (Bahrein) defendió su tercera plaza (a 7.40) ante el británico Adam Yates (INEOS-Grenadiers).

Mas ha sido la única gran alternativa al ya triple campeón de La Vuelta. Primoz Roglic ha ejercido un control casi milimétrico de la carrera. Herido tras verse fuera del Tour a las primeras de cambio, el esloveno ya es historia de la ronda española tras entrar en el selecto club de triples ganadores. Y, además, de manera consecutiva -igualando la gesta de Rominger y Heras- y sin apenas mostrar fisuras ni síntomas de flaqueza tras 3.417 kilómetros.

Roglic impuso su ley de catedral a catedral. De Burgos a Santiago. Ganó la crono inaugural, se vistió de rojo, y fue alternándolo con el gualdinegro del Jumbo Visma, manejando la carrera a su antojo, respondiendo en las etapas de alta montaña, atacando y yéndose por el suelo en más de una ocasión... Pero, por encima de todo, arañando segundos en las bonificaciones y protagonizando el momento clave de La Vuelta 2021: su ofensiva en la etapa de los Lagos de Covadonga en compañía del colombiano Egan Bernal (ganador del Giro), que dinamitó los esquemas del Movistar, Mas y el resto de oponentes, y le otorgó su celebrado triunfo en la mítica cima asturiana, que le permitió abrir una brecha que ha acabado siendo definitiva.

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El de Enric Mas es su segundo podio en una 'grande'. Y el tercero en la historia del ciclismo balear. Mostró el camino hace más de siete décadas el legendario Bernat Capó, tercero en La Vuelta de 1948. Setenta años pasaron (2018) hasta que Mas superara esa posición para escalar el segundo puesto del libro de honor, sólo superado por el británico Simon Yates y tras ganar su primera y, por ahora, única etapa en la ronda española (Coll de La Gallina).

Desde entonces, el salto del Quick Step al Movistar y dos temporadas seguidas en el Top Ten de Tour y Vuelta (quinto en ambas en 2020; sexto y segundo en 2021) han ratificado al de Artà como la gran esperanza española a la hora de pelear por una 'grande' que se resiste desde aquel Giro de Contador en 2015.

Ante el control y la fortaleza de Roglic, Enric Mas ha sido el que mejores piernas ha mostrado. Sus duelos directos, rueda a rueda, en Velefique o Valdepeñas de Jaén quedan como imágenes icónicas de esta edición, que devuelve de la mano del mallorquín a un español al podio de una 'grande', algo de lo que únicamente Valverde y Mas pueden presumir a lo largo del último lustro y que reafirman la regularidad del balear, instalado permanentemente en el Top 10 de las 'grandes' durante las dos últimas campañas.

El empuje de Bahrein para colocar al australiano Jack Haig en el podio -tercero- y llevarse la general por equipos fue la chispa que animó el tramo final, donde finales como los de Mos o el Gamoniteiru descubrieron nuevos emblemas para La Vuelta y aparecieron esporádicamente los chispazos de la gran decepción, un INEOS-Grenadiers que llegaba con tres balas y ninguna acabó de dar en el blanco: Carapaz abandonó, Bernal se desfondó en el tramo final y Adam Yates se enganchó tarde a la general.

Ha escrito otra página de oro para el ciclismo balear Enric Mas, que con dos segundos puestos tiene un aliciente más para volver a La Vuelta con la idea de escalar el peldaño que le falta para convertirse definitivamente en leyenda del ciclismo español y mundial. Con galones ilimitados en Movistar, el de Artà promete que volverá. Y para ganar.