A Tokio desde es Fortí

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De izquierda a derecha, los taekwondistas Ruth Gbagbi, Urgence Mouega, Carolena Carstens, Juan Antonio Ramos, Cheick Cissé y Anthony Obame posan en las instalaciones del Club Élite, que regentan el citado Ramos y su esposa y medallista olímpica Brigit Yagüe. Allí tienen instalada su base de operaciones de cara, en varios casos, a su participación en los próximos Juegos Olímpicos de Tokio.

De izquierda a derecha, los taekwondistas Ruth Gbagbi, Urgence Mouega, Carolena Carstens, Juan Antonio Ramos, Cheick Cissé y Anthony Obame posan en las instalaciones del Club Élite, que regentan el citado Ramos y su esposa y medallista olímpica Brigit Yagüe. Allí tienen instalada su base de operaciones de cara, en varios casos, a su participación en los próximos Juegos Olímpicos de Tokio.

Jaume Morey

En silencio, en la intimidad de la sala y en ocasiones dejándose ver por el Parc de sa Riera o por algunos rincones de Ciutat, un selecto grupo de taekwondistas que amontona una interminable colección de éxitos a sus espaldas preparan en Mallorca el asalto al podio en los Juegos de Tokio y, yendo más lejos, en París 2024.

En la barriada de es Fortí, junto a lo que fue el estadio Lluís Sitjar, se levanta desde hace años el Club Élite. Un proyecto que iniciaron Juan Antonio Ramos y Brigit Yagüe para promocionar este deporte y servir de centro de entrenamiento a taekwondistas de nivel internacional, un escenario que complementan con sesiones en la playa, Sa Riera o el gimnasio Megasport.

Esa idea ha cogido forma con el paso de los años, reuniendo a un grupo de entrenamiento de alto nivel y en el que Ramos y Yagüe son puntos de apoyo. La aventura arrancó con el hito de Anthony Obame, a quien Juan Antonio conoció durante su etapa con la selección francesa (2010-13), dirigiendo su trayectoria hasta llevarle a convertirse en todo un ídolo en Gabón, al ser el primer medallista olímpico de aquel país africano, logrando la plata en los Juegos de Londres 2012 (+80 kilos). Tras ello, llegó el título mundial y una larga serie de metales que sitúan al deportista como uno de los mejores de África y un exponente a escala internacional en el taekwondo. Ahora, el reto de Tokio está sobre la mesa, y con él, la opción de culminar su brillante palmarés desde el podio.

Quien puede presumir de una medalla de oro olímpica en Cheick Cissé. Icono en Costa de Marfil, a ese país le dio su primera medalla de oro olímpica en Río 2016 (-80), además de doblar sus títulos en los Juegos Panafricanos y los Campeonatos de África, lo que le convierte en un firme aspirante a defender el título el próximo verano en Tokio.

Proyección

La número uno del mundo en 2019 también ha elegido Mallorca para entrenar. La costamarfileña Ruth Gbagbi, bronce en Río 2016 (-67) y campeona mundial en 2017 en -62 kilos, además de tetracampeona africana y de los Juegos Panafricanos, es una de las grandes estrellas de este deporte a escala universal, buscando este año su reconfirmación con un nuevo metal olímpico.

Obame, Gbagbi y Cissé son la punta de lanza de cara a un 2021 en el que los Juegos lo capitalizan casi todo. Pero en octubre está previsto un Mundial en Wuxi (China) al que también apuntan las otras dos deportistas de alto nivel que forman parte de este grupo.
La panameña Carolena Carstens fue en los Juegos de Londres la deportista más joven del evento. Y la primera rival en la senda hacia la plata de Yagüe. El destino las volvió a unir años después, y junto a Urgence Mouega (Gabón) ya focalizan su preparación de cara a París 2024. Tras no tener fortuna en los Preolímpicos, ambas han puesto el contador a cero a tres años vista.

Siguiendo la normativa derivada de la pandemia en sus entrenamientos, el grupo de Ramos sigue superando obstáculos rumbo a sus sueños. De oro.

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