El choque entre azulgranas y madridistas pondrá en juego dos estilos diferentes frente a un mismo reto: la victoria | ultimahora.es

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El nuevo dibujo del Barcelona de la mano de Tito Vilanova, condicionado su equipo titular por la baja en defensa de Carles Puyol y la seria duda de Gerard Piqué, se presentará en el Camp Nou en una nueva batalla táctica para la que José Mourinho puede apostar en el Real Madrid por el músculo con un trivote formado por Michael Essien, Sami Khedira y Xabi Alonso.

Llega al Camp Nou la tercera entrega de un duelo de entrenadores entre Vilanova, que retomó el testigo de Pep Guardiola, y Mourinho, que pondrán en juego dos estilos diferentes para alcanzar el mismo fin, el triunfo, y responder a la obligación de ganar de los dos equipos grandes del fútbol español.

Vilanova intenta encontrar la tecla para recuperar el virtuosismo que marcó la etapa de Guardiola como técnico azulgrana. Ha modificado posiciones, aspectos ofensivos, en un equipo que aún está alejado de su verdadero nivel. Su impecable racha de resultados no es acompañada, de momento, por un fútbol brillante. A veces le ha faltado ritmo, movilidad y hasta fuerza para realizar la asfixiante presión al rival que caracterizó al Barça en los últimos años.

Cuestión ofensiva

En su nuevo dibujo hay una cuestión ofensiva por definir: la ocupación de espacios. El 4-3-3 por el que apuesta muchas veces, o el 3-4-3, son sistemas que los jugadores azulgranas ya conocen de memoria. Las bandas deben tener espacio para las subidas de los laterales de largo recorrido, Dani Álves y Jordi Alba. Leo Messi tiene libertad de movimientos y el apuro lo tienen jugadores como Cesc Fábregas, Pedro Rodríguez o Alexis Sánchez a la hora de encontrar su hueco en cada ataque.

Al problema defensivo que debe asumir Vilanova por la baja de Puyol y el estado de Piqué (al que a última hora decidirá si fuerza recién recuperado de un esguince de tobillo), debe sumar una decisión de medio campo hacia adelante. Con el regreso de Andrés Iniesta uno sobra, Cesc o Alexis. El español ya fue suplente en los dos clásicos de la Supercopa.

Este verano, el Barcelona decidió no fichar a ningún central y la mala suerte de las lesiones provoca que a un partido importante llegue con una pareja de centrocampistas jugando en el centro de la defensa. Son Mascherano y Alex Song, el comodín firmado que ya han comprobado que no rinde igual en defensa que en el medio centro. En el Arsenal fue un parche provisional.

Otra posibilidad es Busquets, que ya ha jugado de central, aunque las condiciones del ataque madridista y la velocidad de Cristiano Ronaldo y Ángel Di María pueden desaconsejar a Vilanova optar por esta baza. Mientras, José Mourinho medita pasar del 4-2-3-1 a un 4-3-3, apostando por el trivote en la esperada lucha que se desarrollará en el centro del campo. Su duda es apostar por el músculo, con Michael Essien, o la calidad, con Luka Modric. Decidir entre la presión al rival o pelear la posesión en un escenario donde su rival suele monopolizarla.

En defensa, la paz firmada con Sergio Ramos confirma la presencia de la pareja más fiable. El defensa andaluz formará de inicio con Pepe, y a ellos se unirán Álvaro Arbeloa en la banda derecha y Marcelo en la izquierda. Levantar el castigo a Fabio Coentrao es una opción, pero teniendo una banda con más fuerza defensiva la presencia del brasileño le da a Mourinho una baza más en ataque. Cristiano Ronaldo ha recuperado la chispa física y su poder goleador. De él dependerán muchas de las opciones de éxito ante el Barcelona. Con Di María subirá la velocidad del duelo en la máxima presión de un estilo que no quiere posesiones largas. Golpea directo. Dos conceptos de fútbol distintos vuelven a medirse en un clásico que paraliza el mundo.