Sete Benavides, muy emocionado a su llegada ayer al aeropuerto de Son Sant Joan. | T. Ayuga

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El último gran héroe balear ya está en casa. Alfonso Benavides, más conocido como 'Sete', aterrizó ayer en la terminal de llegadas de Son Sant Joan con la medalla de bronce colgada del cuello y una sonrisa acorde al éxito conseguido. Cerca de un centenar de personas, entre familiares, amigos, autoridades y curiosos se agolpaban a la espera de la tan ansiada llegada. Y por fin llegó el esperado momento. Visiblemente emocionado y abrumado por el multitudinario recibimiento apareció el palista del Port de Pollença, al que los gritos de sus seguidores venían dando pistas desde algún tiempo antes.

Después de saludar a los presentes y de paso ser manteado por sus amigos, Benavides atendió a los medios de comunicación y mostró sus sensaciones: «Este año ha salido muy bien, ahora solo pienso en descansar para después volver a ponerme otra vez en marcha». Durante la competición el malloquín afirmó que «fue de menos a más» y que al final pudo conseguir el objetivo. Respecto al recibimiento en el aeropuerto, Benavides admitió que sí se lo imginaba, ya que no es la primera vez que le sucede: «Me esperaba algo así, pero no tanto», matizó.

Kiko Martín, entrenador del piragüista, también se encontraba emocionado por lo conseguido junto a su pupilo: «Al principio nuestro objetivo era conseguir al menos la séptima plaza, pero después vimos que podíamos llegar a más, lo intentamos y el resultado ya lo sabeis». En la mente del preparador también está descansar, aunque con las pruebas preolímpicas de octubre de fondo. Como anécdota, Martín contó que cuando Benavides concluyó la prueba se le acercó radiante diciéndole: «¡Nos vamos a Londres!».

Encabezando el grupo de personas en el aeropuerto, se encontraba una de las más felices, Victoria López de Ayala, madre del deportista, quién también se mostró muy contenta ante los medios: «Vimos la carrera todos juntos y yo creo que no hubo casi nadie que no llorara, estoy muy contenta y emocionada».

Tras todos estos acontecimientos podemos asegurar que Sete ha dejado de ser una de las mayores promesas de la cantera balear para convertirse en toda una realidad. Los Juegos Olímpicos, donde acudirá sin ningún tipo de presión, serán el siguiente reto en la agenda de Benavides. Con presión o sin ella, si continúa con esta progresión el balear no tiene techo.