Los jugadores David Silva (4d), Bruno Soriano (3d), Sergio Ramos (2d) y Pablo Hernández (d) durante el entrenamiento efectuado ayer tarde por la selección española. | Efe

La selección española disputa en el estadio Helmántico su primer partido en casa desde que se proclamó campeona del mundo en Sudáfrica, un encuentro ante Lituania marcado por las importantes ausencias en el equipo de Vicente Del Bosque, que entrega el mando a Andrés Iniesta.
Profeta en su tierra, Vicente Del Bosque regresa a su hogar para darse un baño de masas después de recibir varios emotivos homenajes. Tocar el cielo en Johannesburgo, dirigiendo a España al soñado Mundial, le hace a sus 59 años Hijo Predilecto de Salamanca, donde recibió la medalla de oro de la provincia.
Se acabó el tiempo de celebraciones y regresa la competición oficial. España afronta en El Helmántico el primer partido como local, ante Lituania, con el objetivo de allanar el camino hacia la Eurocopa 2012 y mantener su estilo brillante de juego.
A la 'Roja' le falta su cerebro. El que marca una forma de jugar, que hace de cada partido una lección de fútbol. Xavi Hernández dijo basta, necesitado de un descanso antes de convertir en lesión crónica las continuas dolencias que arrastra en los tendones de Aquiles. Los problemas se agravan porque no está su sustituto natural, un Cesc Fábregas con mucho hambre de gloria en la selección.
Del Bosque optará por una solución de garantías. Entrega el mando de la 'Roja' al héroe de Johannesburgo, al autor del gol más importante de la historia de la selección. Andrés Iniesta abandonará la banda para jugar por el centro, con la espalda bien cubierta por Sergio Busquets y Xabi Alonso.
Las ausencias por lesión de jugadores como Xavi, Cesc, Fernando Torres, Pedro Rodríguez, Raúl Albiol o Jesús Navas, no dejarán al equipo inicial sin ningún campeón del mundo, aunque aparecen en escena jugadores con protagonismo recuperado como Santi Cazorla o caras nuevas como Artiz Aduriz y Borja Valero, que tendrán minutos en Salamanca o el próximo martes en Glasgow frente a Escocia. España debe levantarse como los campeones después de un golpe. Lo recibió en Buenos Aires, en el estadio Monumental, ante una Argentina que goleó 4-1 a un grupo de jugadores alejados de su mejor momento en el final de la pretemporada.