PM1. Palma de Mallorca, 28/03/07.- Varios ciclistas entrenan en la pista del Palma Arena donde mañana comienza el campeonato del mundo de ciclismo en pista. EFE/Juan Carlos Cárdenas | Juan Carlos Cárdenas

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En tiempos de crisis, agudizar la imaginación y exprimir los recursos se convierte en un arma de notable calibre para encontrar recursos económicos extras. Y desde el Govern, una de las ideas que ha ido cogiendo más forma a lo largo de los últimos meses ha sido comercializar la imagen de la instalación polideportiva de referencia en la Isla.

Tanto, que se pretende explotar la imagen y el nombre del Palma Arena con el fin de obtener unos ingresos añadidos. La posibilidad de cambiar el nombre al velódromo de Ciutat es real, y se pondrá sobre la mesa en la reunión que en la jornada de hoy mantendrá el Patronato del Consorcio de la instalación, cuyo elevado coste de construcción y mantenimiento supone un lastre para las arcas del Ejecutivo, en especial para la Delegació de la Presidència per a l'Esport que encabeza Diego González, desde donde se apuesta firmemente por sacar adelante esta iniciativa, que en su día ya manejó el anterior conseller d'Esports, Mateu Cañellas, como una de las líneas de actuación durante su etapa al frente del área.

«No hay nada firme, pero es lo que pretendemos», explicaba ayer Diego González, quien confirmó que en el orden del día del encuentro que hoy mantendrá la cúpula rectora del Consorcio del Palma Arena estará este punto.

Polémica

El planteamiento referente a la explotación de la imagen del Palma Arena y su comercialización de cara a que un patrocinador o firma privada quisiera darle nombre a la instalación permitiría obtener unos ingresos que ayudarían a paliar la compleja situación que atraviesan las arcas de la Delegació, en buena medida por el polémico recinto.

El hecho de que en los últimos tiempos se haya convertido en una instalación pluridisciplinar en lo deportivo y multiusos, con un uso comercial y cultural (será el nuevo recinto ferial, alberga encuentros multitudinarios, conciertos...), supone un aliciente añadido a la hora de poder encontrar una empresa privada que quiera que su nombre encabece el de la polémica instalación, a la que el Govern pretende sacar todo el partido posible, comenzando por el cambio de nombre. Hoy se valorará la posibilidad y con toda seguridad se dará vía libre para activar un proceso puede dar como contados los días del Palma Arena como tal, buscándose a la par desvincular esa denominación (Palma Arena) y a la instalación de los casos de corrupción que se relacionan con el velódromo de Ciutat.