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Tras más de un año alejada de la alta competición, el taekwondo español recupera a su mayor activo. 2008 y el grueso de 2009 han supuesto un nuevo desafío para una Brigit Yagüe (Palma, 1981) que la próxima semana luchará por reeditar el título mundial que ya adorna su hoja de servicios (2003 y 2007). Apartada de su sueño olímpico en Pekín, el oro continental fue un bálsamo dentro de una etapa difícil para la mallorquina.

La lesión -triple fractura en la muñeca izquierda- que sufrió camino del Preolímpico de Estambul fue un hándicap añadido. La vigente campeona mundial y europea no veía la luz al final del túnel y planteaba un 2009 en el que el Mundial de Copenhague no entraba en sus planes. Tras pasar por el quirófano y entrenar al margen del equipo nacional, Brigit protegió y mimó su mano hasta los extremos. Entre medias, quedaron su ausencia en los Juegos de Pekín y su reciente boda con Juan Antonio Ramos. A él quiere dedicarle «una medalla. Con eso me conformaría. Eso sí, si es de oro, mejor», comentaba la laureada taekwondista, que perseguirá el oro en menos de 49 kilos (mosca).

El pasado British Open le sirvió para probarse, y tras recibir el alta médica, Brigit apunta hacia la representante china -campeona olímpica- como su principal rival.

Tras superar a Laura Urriola en la carrera por la plaza mundialista, ahora Yagüe extrema las precauciones y señala a los nuevos petos como claves para el desenlace de la competición. La adaptación a las nuevas distancias, trasladados a la ejecución de los golpes, hace que Brigit no se fíe «de nadie». El jueves es el gran día, el del retorno de la campeona del mundo.