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F.Fernández La lógica se impuso, aunque el Joventut Mariana se permitió la licencia de tutear al todopoderoso Ros Casares (81-94) en un partido que tuvo el desenlace esperado, pero que dejó un honroso revés para las de Jorge Méndez, que sometieron a Valdemoro y compañía a lo largo de los dos últimos parciales, aunque al descanso ya se habían encargado las jugadoras de Isma Cantó de dejar las cosas claras (34-56).

Pese a los problemas en el traslado de las valencianas, su potencial quedó patente. Más con la puesta de largo de Candice Wiggins, la última estrella de un Ros que apunta a la Euroliga, toda vez que la competición doméstica está llamada a ser un paseo triunfal para un equipo que cumplió con el trámite en el exilio murense del Mariana, que tuvo que sobreponerse además a la ausencia de Licet Castillo, pese a lo cual tiró de sus restantes rgumentos foráneos para maquillar el marcador y dejar claro que tienen muchas cosas que decir.

El Ros marcó distancias en el primer parcial (14-28). Con Valdemoro abanderando una interminable rotación, las levantinas se hacían fuertes camino del descanso y evitaban cualquier sorpresa por parte del Decano.

Con los deberes hechos, el entrenamiento de calidad que supone medirse al Ros permitió a Méndez probar nuevas variantes en defensa y ataque. Pero Vega (28 puntos, 5 rebotes y 3 asistencias), Page (16 puntos y 5 rebotes) y una Price especialmente inspirada desde la línea de tiros libres (16 puntos, 4 rebotes y 6 asistencias) se lo tomaron muy en serio. Eso, mientras Villaescusa reclamaba su papel protagonista en la dirección de juego.

No bajaba del todo la guardia el Ros, pero el Mariana se le subía a las barbas. Tanto, que el tercer parcial cayó de su lado (22-21). Una dinámica que tuvo continuidad en la recta final, en la que la dosis de moral adquiridad por las de la Vall permitió que la hinchada disfrutara. Y es que la revelación marcaba el ritmo sobre el gran favorito, que se marchaba con el triunfo en el zurrón, pero sabedor de que el Mariana (posible rival en la Copa de la Reina) estuvo a la altura de las circunstancias en un partido con desenlace conocido, pero buenas vibraciones como conclusión.