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Agencias|TORONTO
El mallorquín Rafael Nadal vio como su concurso en el Másters Series de Toronto (Canadá) estaba condicionado por la lluvia en un jornada en la que el mal tiempo marcó el inicio de los partidos. El de Manacor regresaba a la competición tras su victoria en Wimbledon y con la puja por el número uno en su mente, con el permiso de Roger Federer. El adversario en la segunda ronda del Másters Series canadiense era el estadounidense Jesse Levine, quien se presentó como un duro adversario para el tetracampeón de Roland Garros.

De hecho, Levine marcó diferencias en la primera manga, rompiendo el servicio del balear, que se veía 4-1 por debajo en el marcador. Tras ello, llegó la reacción del número dos del mundo, que se activó y empezó a minar la moral del norteamericano, que veía en pocos minutos como el partido daba un vuelco total y Nadal se hacía con la primera manga por un claro 6/4 que frenaba en seco las aspiraciones de Levine.

Con el partido encarrilado, Levine se propuso dar emoción al encuentro. Tanto, que mantuvo la igualada a juegos, aunque Nadal volvió a pisar el acelerador para ponerse 3-1, con servicio para el estadounidense, que recortó distancias. Con golpes decisivos, puso contra las cuerdas al de Manacor. Con 3-2 y 40-15, encendió la mecha. Al cierre de esta edición, Nadal dominaba en el marcador por 4/2 y había recuperado el control de un partido en que el Nadal fue de manos a más para ganar terreno sobre la pista ante un rival correoso.