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Fernando Fernández
Con las secuelas del título mundial de velocidad conseguido hace apenas tres semanas por Jorge Lorenzo, el motociclismo mallorquín se prepara para encumbrar a un nuevo icono. Y es que David Salom, el último exponente de una saga mítica dentro del deporte de las dos ruedas, está llamado a acabar con casi una década de sequía en cuanto a títulos nacionales si este domingo culmima una temporada espectacular con el Campeonato de España de Velocidad en la categoría de Supersport.

Enrolado en las filas del equipo Yamaha Lodis, escuadra de fábrica, y siendo probador oficial de los neumáticos Michelín, el pupilo de Dani Devahide está a punto de entar en los anales del deporte balear. Un punto de ventaja debe defender el domingo en el Circuito de Jerez, escenario mítico para la última prueba del CEV, en el que sólo queda por decidir el nombre del campeón en Supersport.

Salom llega con 101 puntos en la general, por los 100 de Adrián Bonastre, al que debe superar en meta, o esperar una avería, caída o retirada del valenciano, para alcanzar el objetivo que él y su equipo se habían fijado. El pulso Salom-Bonastre, ambos con una Yamaha, será el plato fuerte del fin de semana en Jerez.