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No corren buenos tiempos en el Palma Aqua Mágica. Después de haberse destapado como la sensación de la LEB, los de Ciutat han entrado en una dinámica peligrosa. Tanto que, después de haber acumulado un colchón de catorce victorias que les dejaba a un paso de la clasificación para las series de ascenso, la Copa Príncipe supuso un terrible punto de inflexión para el ambicioso proyecto encabezado por Miquel Ramis. El presidente lanzaba un mensaje de tranquilidad y confianza hacia la plantilla, a la vez que lamentaba la actuación de la pareja arbitral en el que es el último de una larga serie de tropiezos de los inquilinos de Son Moix. «Confío plenamente en la plantilla y nuestro entrenador, pues estoy convencido de que cuando ganemos un partido, ésto va a cambiar y nos meteremos en los play offs. Allí, empezará otra competición distinta, cara a cara», afirmaba el dirigente, quien confía en que el choque ante el Plasencia (sábado, 18 horas), sirva como plataforma de lanzamiento para los hombres de Mario Palma.

Pese a las siete derrotas, los mallorquines siguen dentro de la zona de play off. Sextos, aunque el Bruesa cuenta con un partido menos, han sido cazados por Los Barrios, Hospitalet, Tenerife y Bruesa, por lo que el margen de maniobra es escaso y ganar en Plasencia es una necesidad para no perder el tren de los ocho mejores. Restan siete jornadas para el cierre del curso regular y la puja por una de las primeras ocho plazas se antoja apasionante.

Y es que una serie de siete derrotas consecutivas (ocho con la semifinal copera), tres de ellas -Melilla, Lleida y Hospitalet- en la prórroga, han dejado mella en el vestuario. Pero en especial en Mario Palma. El técnico portugués acumula cinco decepciones desde su aterrizaje en la isla y, pese a mostrarse optimista de cara al futuro y repetir que «a base de trabajo llegará la recompensa», los rumores sobre su futuro en el banquillo de Son Moix están en la calle.

No en vano, la posibilidad de que pudiera presentar la dimisión era uno de los comentarios constantes durante los minutos posteriores al partido frente al Hospitalet. La dolorosa manera de perder le ha pasado factura al seleccionador angoleño, que en la jornada de ayer no pudo desplazarse a la reunión que los entrenadores de la LEB llevaron a cabo en Madrid por problemas de salud, al encontrarse indispuesto. Desde el club, no se tiene constancia de que las intenciones de Palma sean las de arrojar la toalla. Todo lo contrario, el margen de confianza existe y sólo la mala fortuna ha llevado al Aqua Mágica a caer en picado en la clasificación.