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Antoni Prats es de hierro. El portero gabellí ha disputado los tres últimos partidos del Real Mallorca con la última falange del dedo de una mano fracturada, una lesión que no le ha impedido estar bajo los palos en esos encuentros y cuajar una actuación sobresaliente en Vitoria el pasado domingo, con un par de intervenciones prodigiosas en el segundo tiempo. Eso sí, Prats juega con una férula protectora para inmovilizar la falange distal que tiene rota y facilitar su trabajo en la portería. El guardameta isleño ha decidido aplazar la intervención quirúrgica hasta la finalización de la presente temporada, ya que el periodo de recuperación de este tipo de lesiones supera las cuatro semanas y no quiere perder el ritmo del campeonato. Prats se produjo la fractura en las vísperas del desplazamiento a Montjuïc, el pasado 19 de noviembre. En una acción fortuita producida durante el entrenamiento celebrado a puerta cerrada en Son Moix, el mallorquín se dañó la última falange de una mano. Los servicios médicos de la entidad optaron por aplicarle una férula protectora y Prats se situó bajo los palos al día siguiente, en el enfrentamiento disputado en el estadio de Montjuïc ante el Espanyol y que el equipo bermellón perdió 2-0.

Aunque suele ser una lesión relativamente habitual entre los porteros, no es normal que el protagonista siga bajo los palos. Es más, el portero bético Pedro Contreras sufrió recientemente la misma lesión y permanece inactivo desde entonces. Prats, en cambio, ha decidido esperar hasta final del torneo para pasar por el quirófano, una decisión que demuestra su implicación al proyecto. Después de un comienzo de Liga titubeante, el portero mallorquín le ha ido cogiendo el pulso y es uno de los protagonistas de la reacción experimentada por el Mallorca en las últimas semanas. De hecho, Prats ha sellado el arco en tres de los ocho últimos encuentros, una cifra inédita en un equipo que se ha acostumbrado a recibir goles en las campañas precedentes.

La portería monopolizó todos los debates en los primeros compases del curso. De hecho, Héctor Cúper apostó de inicio por Miquel Angel Moyà, que la campaña anterior se había adueñado del «1» en perjuicio de Sander Westerveld. Pero al portero de Binissalem le costaron caro sus errores ante el Deportivo y el Camp Nou. Así, el técnico argentino le dio la alternativa a Prats en la tercera jornada en una tarde que finalizó con una victoria holgada ante la Real Sociedad (5-2) después de una gran remontada. En el cuarto capítulo, en Getafe, una inoportuna gastroenteritis de Prats en la noche antes al encuentro, empujó de nuevo al once a Moyà. Pero desde la quinta jornada, el indiscutible bajo los palos ha sido Antoni Prats, que a sus 34 años es el futbolista más veterano de la plantilla y que está atravesando por su mejor momento de la temporada.