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1 MALLORCA: Cabrero (HH), Tito (HH), Campos (H), José (HH), Camacho (HH), Zazo (HH), Souaidy (HH), Carmona (H), Víctor (HH), Enric Pi (H) y Busi (HH)
Cambios: Dani (HH) por Carmona; Sebas (H) por Soauidy y Luciano (H)por Víctor.
0 PÀJARA PLAYAS: Ramón (H), Raúl Benítez (H), Aridani (H), Diego Rangel (H), Alfonso (H), David Fariña (H), Quero (H), Richar (H), Secades (H), Migue (H) y Festo (H)
Cambios: Vitorchi (H) por Festo y Fran Àlvarez (H) por Richar.
Àrbitro: Ferrández Sánchez (-). Amonestó a los locales Tito y Víctor y a los visitantes Raúl Benítez, Aridani, Alfonso, David Fariña, Quero, Roberto y el técnico Roberto Aguirre. Expulsó por doble amonestación al local Campos (minuto 41).
Gol: 1-0, minuto 61, Víctor de penalti.

Carlos Román
El filial del Mallorca se resiste a bajar los brazos y ayer se hizo con una botella de oxígeno en uno de esos partidos que normalmente se le atragantan. Pese al volumen de las adversidades que se le plantearon y pese a que el partido se oscurecía a medida que el reloj avanzaba, la actitud del grupo de Cazorla acabó siendo determinante y se tradujo en una victoria terapéutica que le permitirá llegar al nuevo año con otras sensaciones (1-0).
Desde los primeros minutos fue el Mallorca el que mejor se aplicó en todas las parcelas del terreno de juego. El centro del campo empezó a carburar y las combinaciones entre los delanteros obligaban a la defensa canaria a trabajar a pleno rendimiento. Víctor fue el primero en probar la habilidad de Ramón con un tímido disparo desde la frontal (minuto 8) y Busi recuperaba su mejor nivel de juego en las acciones individuales. Pintaba bien el partido para los rojillos, aunque volvía a fallar lo de siempre: la definición.

Con el Mallorca B adentrandose por cada una de las brechas de su rival y con el Pájara Playas limitándose a repeler los golpes, el aspecto del duelo era más favorable que nunca, pero estuvo a punto de irse a pique antes del descanso. Campos veía su segunda tarjeta amarilla tras una falta demasiado rigurosa y el equipo se tambaleó por un instante. Pese a eso, Cazorla supo taponar la herida hasta llegar al descanso y el equipo cerró sin problemas el primer tiempo.

Lejos de lo que se preveía, el segundo acto no alteró la configuración del partido porque el filial se negaba a ceder el gobierno del choque. El once se reestructuró pese a su inferioridad y el técnico balear cerró todas las puertas mientras el cuadro visitante seguía aletargado. En una de sus jugadas más elaboradas, Víctor estuvo a sorprender al Playas, pero el portero le derribó en el límite del área y el colegiado miró hacia otro lado. Era unicamente la antesala de un penalti, mucho menos claro que el anterior, que ésta vez si que señaló el árbitro del encuentro. Víctor no lo desaprovechó, engañó a Ramón y encendió la luz de un equipo que vive y que está ansioso por rehabilitarse.