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Oscar González|VILNA
La actitud de la Federación Lituana, que, primero, obligó a cambiar el horario de la sesión preparatoria de la selección y, luego, pretendió que el equipo de Luis Aragonés se entrenase en un campo de juego que no reunía las condiciones mínimas exigibles, ha provocado el enojo del técnico y malestar en toda la expedición española, ayer, a su llegada a Vilna, donde mañana se medirá a Lituania en partido de la fase de clasificación del Mundial de Alemania'06.

Los directivos de la Federación Española prefieren hablar de «imprevisión» antes que de mala fe o encerrona, pero tanto Luis Aragonés como sus ayudantes el malestar fue evidente, porque consideran que se ha obstaculizado demasiado la preparación del conjunto español en su primer día en Lituania.

Todo salió mal desde la llegada a Vilna. Primero, los jugadores debieron aguardar más de una hora para poder recoger su equipaje, luego almorzaron sobre la marcha, porque hubo que adelantar el entrenamiento hora y media, por la falta de luz del terreno de juego de la práctica. Y, por último, ni siquiera se bajaron del autocar, al comprobar el mal estado del campo de la Ciudad Deportiva del Zalguiris de Vilna.

«Zalguiris», traducido al español, viene a significar «un bosque verde y frondoso» y poco menos que eso fue lo que se encontraron los técnicos del conjunto español. Un campo muy descuidado, al que se accedía por una «bucólica vereda» llena de margaritas, con las porterías oxidadas, las redes anudadas de forma muy rudimentaria y un terreno de juego lleno de hoyos, en el que el césped, más que natural, era «salvaje».

Luis Aragonés ni dejó bajar a los jugadores del autocar, porque prefirió cambiar la rutina de entrenamientos antes que exponerse a que se lesionase algún futbolista en vísperas del enfrentamiento contra Lituania.

La Federación Lituana, entonces, ofreció un campo de hierba artificial que sí tenía iluminación, pero el seleccionador tampoco lo consideró oportuno, por lo que el preparador físico, Jesús Paredes, dirigió, durante 20 minutos, una sesión de estiramientos en las instalaciones del hotel donde está concentrado el equipo y 5 ó 6 jugadores la completaron en el gimnasio.

Paredes mostró su malestar por la situación. «Primero, nos secuestraron las maletas durante una hora y, luego, nos dijeron que no había luz y que había que ir a ese otro campo, en el que no se podía entrenar», indicó.

La Federación española no quiere hablar de premeditación en esta situación, pero recuerda que envió una carta a los directivos lituanos en la que se especificaba que el equipo pretendía entrenarse a las 18.30 horas.

Sólo al llegar a Vilna, se le comunicó que no podía entrenarse a esa hora en las instalaciones previstas, las que meses antes fueron a ver los representantes de la Federación Española, porque ahí iba a estar la selección lituana.

Tras lo ocurrido, Luis Aragonés ha programado una doble sesión de entrenamiento para hoy martes. Por la mañana, en las instalaciones de la Federación Lituana y por la tarde en el estadio del Zalguiris, donde el miércoles se disputará el partido de la fase de clasificación del Mundial de Alemania 2006.

Los jugadores de la selección española consideran que ni el terreno de juego del estadio Zalguiris, ni el frío pueden ser excusas para buscar una victoria, ante Lituania mañana que clarifique el futuro mundialista del equipo.

Pese a que desde que aterrizaron en Vilna todo han sido problemas -con las maletas, el horario de entrenamiento y el campo de la práctica- los jugadores españoles no quieren refugiarse en el tópico, ni admiten que los factores externos condicionen su rendimiento.

En ello coincidieron Víctor, Xabi Alonso y Joaquín, que aseguran que España está en condiciones de sumar un nuevo triunfo que le dé el liderato del grupo 7 europeo de la fase de clasificación mundialista.

«Al final, lo que más importa es el rival que tengas enfrente, el campo solo no te va a meter goles. Hay que adaptarse a todas las circunstancias que tengamos para conseguir una victoria que sería un salto muy importante, pero eso no quiere decir que vaya a ser fácil, porque todas las condiciones que vamos a encontrar van a ponérnoslo muy difícil», dijo Víctor. El centrocampista, que podría entrar por Joaquín, destacó que el partido contra Lituania será más complicado que contra Bélgica (2-0). Joaquín, que se presentó en Vilna con un traje blanco de verano, afirmó que esperaba que hiciese frío, «pero no tanto».