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Juan Amador (Alicante)
Robredo apuntilló la victoria española ante Francia, consiguiendo el 4-1 tras vencer por un doble 6-4 a Mathieu. Rafael Nadal no empezó demasiado bien el que debía convertirse en uno de los mejores partidos de su carrera. Ganó el sorteo y eligió comenzar sacando pero tan sólo pudo ganar un punto con su servicio (0-1). Arnaud Clement, un jugador mucho más experimentado, trató de aprovechar el nerviosismo que atenazaba los brazos del mallorquín en este comienzo y se anotó su primer servicio en blanco (0-2). Pero a Nadal le van estos partidos y su cara no tardó demasiado en recuperar el rostro ganador. Ganó el primer punto de su segundo saque e hizo un primer gesto, todavía tímido, con su puño. Al colocarse 40-0 el gesto ya era efusivo, casi desafiante.

Arnaud Clement conseguía mantener su ventaja. Trataba de despistar al mallorquín haciendo saque-red o buscando dejadas (1-3), pero Rafael ya estaba lanzado. Se apuntó su servicio con comodidad (2-3) y se colocó 30-40 tras conectar una dejada perfecta. El break equilibraba el encuentro (3-3) y lanzaba un serio aviso al galo. Rafael Nadal aguntaba mejor los intercambios desde el fondo de la pista y sus golpes ganadores eran mucho más contundentes que los de Clement (4-3). El francés resistía gracias a un revés cruzado muy efectivo que sorprendía al mallorquín (4-4), aunque cuando el set llegaba al desenlace, el balear ya se había postulado como el gran favorito para adjudicarse la manga.

En el décimo juego, con ventaja española por 5-4, Nadal cuajaba cuatro puntos que resumían a la perfección el encuentro. Ganó el primer punto exhibiendo la magía de su juego con un globo de revés sencillamente perfecto. Se anotó el segundo y tercer punto mostrándose mucho más seguro que el galo desde el fondo de la pista. Y remató el cuarto punto con una derecha ganadora. El mallorquín se adjudicaba el primer parcial por 6-4 y encarrilaba el encuentro.