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El ambiente automovilístico invadió durante el fin de semanas las rampas de la cima de nuestra Isla. La Pujada al Puig Major cumplió un cuarto de siglo de vida en plenitud de facultades y premió la labor de la Escudería Serra de Tramuntana. Miles de aficionados se echaron a las cunetas para disfrutar de una prueba puntuable para los campeonatos de Cataluña y Balears de montaña, lo que ayudó a que la participación fuera notable y el nivel de los pilotos resultara exquisito para los buenos amantes del automovilismo.

Julián Córdoba dejaba a casi cuatro segundos a Sebastià Clar. Las posiciones de honor eran lo único que quedaba por dilucidar; la primera parecía que, salvo grandes sorpresas, iba a tener un propietario claro. A medida que los pilotos fueron tomando la salida, se fueron eliminando rivales. Todos esperaban a los últimos en rodar sobre el asfalto, pero en especial al grupo que partía con la salida de Gabriel Grau. Finalmente no fue necesario utilizar neumáticos de lluvia, y el espectáculo cumplió al reunir todos los alicientes que pilotos y aficionados esperaban de la Pujada al Puig Major.

Fueron en total 136 los inscritos, y la intensidad de la clásica ya se dejó notar en las sesiones de entrenamiento. En las mismas, ya quedó perfilada la quiniela de favoritos. Julián Córdoba marcaba los mejores tiempos, con Nadal Galiana y Esteban Payeras siempre a la expectativa. Los pilotos mallorquines exhibieron una conducción ejemplar y enseguida se colocaron en las posiciones de privilegio, aprovechando especialmente el conocimiento del terreno. Córdoba ya avisó de sus intenciones en la última tanda previa de entrenamientos, y obtenía diferencias de hasta tres segundos respecto a sus más inmediatos perseguidores.