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Mariano García Remón, nuevo entrenador del Real Madrid, toma el mando hoy de un equipo que necesita un triunfo urgente para aplacar los ánimos, ante un rival como Osasuna que ya el año pasado le pintó la cara al Madrid en el Bernabéu con un soberbio partido de Valdo. La renuncia de José Antonio Camacho al cargo sobrevuela el Bernabéu. Los jugadores cuentan con una primera oportunidad para demostrar si eran los métodos del técnico de Cieza los culpables de este inicio de Liga tan extraño e irregular. El conjunto blanco llega a este encuentro con varias bajas y con más dudas. A las lesiones del francés Zinedine Zidane, Jonathan Woodgate y Borja Fernández, se ha unido la del guardameta César Sánchez, que estará quince días de baja. Además, Michel Salgado y Walter Samuel, expulsados contra el Espanyol, tampoco podrán jugar contra el equipo navarro.

Así, se prevé otra pequeña revolución en la alineación titular, con la presencia de Alvaro Mejía en el lateral derecho, la vuelta del lesionado Luis Figo a la banda derecha y la más que presumible vuelta al once titular de Beckham y Raúl, tras descansar en Barcelona. La que parece segura es la presencia en la portería de Iker Casillas, que se lesionó en el calentamiento en el Lluís Companys en un dedo de la mano derecha y que no se entrenó ayer con el resto de sus compañeros. En caso de no llegar a tiempo y con la baja de César, el tercer portero, Diego López, tendría su oportunidad de debutar con el primer equipo tras su segunda temporada entrenando con el equipo.

Con seis puntos, dos goles a favor en tres partidos y una derrota en la Liga, la duda está en cómo reaccionará el público del Bernabéu ante la presencia de su equipo en el terreno de juego, después de levantar muchas dudas. Osasuna, por su parte, llega con el objetivo de no pagar los «platos rotos» del conjunto madridista y certificar su buen comienzo de campeonato, en el que se mantiene invicto.