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José A. Pascual|MADRID
La muerte de un seguidor del Deportivo tras el partido ante el Compostela, así como la suspensión, por agresión al árbitro, del Castellón-Valencia, ambos de la Copa del Rey, empañaron el inicio de la concentración de la selección española, que jugará el sábado en Armenia en busca del 'milagro' del pase directo a la Eurocopa de Portugal 2004.

Los incidentes acaecidos la noche del martes centraron los comentarios en el hotel cercano al aeropuerto de Barajas donde ha quedado alojada la selección española, que viaja hoy a partir de las 10.00 horas (junto al equipo sub'21) a Ereván, la capital armenia y escenario de la contienda.

La consternación por la muerte del seguidor deportivista y la condena de los sucesos fueron el denominador común de todos los internacionales, de los que, el más directamente afectado era el deportivista Albert Luque, quien mostraba un rostro entristecido pese a su regreso a la selección tras el Mundial 2002.

Luque, no obstante, expresó su satisfacción por esta vuelta a la selección «porque es lo máximo para un jugador», algo que ha logrado porque esta campaña, pese a actuar pegado a la banda izquierda, está gozando de minutos y está cuajando buenas actuaciones.

El deportivista, quien será utilizado por Iñaki Sáez como delantero nato (su posición natural), afirmó que España viajará a Armenia con el objetivo de ganar, porque «si se pierde da lo mismo el otro resultado». Grecia, que recibirá a Irlanda del Norte, depende de sí misma para acabar primera del grupo 6 y evitar la repesca.