Bartomeu Cursach, en una imagen captada en el transcurso de la entrevista concedida a este diario. Foto: JOAN TORRES

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Albert Orfila / Miquel Alzamora
Dice ser una aficionado más, un tipo que siente los éxitos y los fracasos de «su» Mallorca con la vehemencia de un hincha, pero Bartomeu Cursach Mas (Palma, 1948) lleva tiempo desprotegido del anonimato de la grada. Durante el verano del 2002 extendió un talón de 10 millones de euros en favor del club para liquidar las deudas con la plantilla; un año después el empresario de ocio se ha convertido en el accionista malloritario de la SAD balear con otro millonario desembolso (3 millones). En constante sinergia con el éxito en su actividad profesional, Cursach es una referencia ineludible del nuevo proyecto.

Su discurso es práctico, aunque aparece impregnado de ilusión. Mateo Alemany es su amigo, pero también una pieza a la que considera imprescindible -«en los despachos tenemos al mejor equipo gestor de España», asegura. El teléfono echa humo, llueven las felicitaciones. Cursach atiende con paciencia a todas las llamadas. Sus ojos se empañan cuando habla de Miquel Dalmau y Vicenç Rotger. Es el primer día de la era postasensio.

-Hace pocas horas que se ha hecho con el control accionarial del Real Mallorca, ¿ha cambiado algo en la vida de Bartomeu Cursach?.

-Todo ha sido muy normal. Esta mañana, cuando me he levantado, he leído el mismo periódico que todos los días, he estado en mi oficina de s'Arenal y a las doce y media jugaré un partido de pádel. Todo ha sido muy normal y nada ha cambiado en mi vida.

-¿Qué motivaciones le han llevado a invertir en una sociedad que nunca repartirá dividendos?

-Todos los que me conocen saben que soy mallorquinista de toda la vida y poder ayudar al equipo que te representa es algo muy importante. El Mallorca todavía consigue que en alguna ocasión me caigan las lágrimas.

-¿Se considera el líder de una operación histórica y que determinará el futuro de la entidad?

-El Mallorca ha tenido otros momentos clave en su historia y éste es uno de ellos. Coyunturalmente me ha tocado a mí echar un cable porque se han dado los condicionantes. De todas formas, es un error personalizar en mi figura. Los nuevos inversores somos un grupo muy cohesionado y especialmente ilusionado. Se ha formado un nuevo consejo de administración y ayudaremos, pero la gestión y las decisiones son de Alemany.

-¿La suya ha sido una decisión muy meditada?
-En la vida hay muchas decisiones que si las reflexionaras y las meditaras seriamente no las tomarías. Muchas veces tomas decisiones viscerales, producto de un sentimiento. No las toma la cabeza, sino el corazón. Invertir en el Mallorca es una de ellas.