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Agencias. NUEVA YORK.
Carlos Moyà no acostumbra a mirar el cuadro, prefiere centrarse en su rival más inmediato y evitar especular con los posibles contrincantes de rondas sucesivas. Pero el estado de forma del mallorquín invita al optimismo. Llega descansado y rebosa confianza después de ganar el Masters Series de Cincinnati. Moyà ha recuperado el tenis que le convirtió en el mejor jugador del mundo y quiere volver a ganar un grande. Su mirilla ya visualiza el US Open, cuarto Grand Slam de la temporada, que hoy levanta el telón.

El sorteo emparejó a Carlos Moyà con el rumano Adrian Voinea en la primera ronda. A priori el mallorquín no debería tener demasiados problemas para derrotarle, y se mediría en la segunda ronda con el vencedor del Gambill-Knowle. De aquí en adelante comenzarían los verdaderos escollos: Todd Martin, Andre Agassi, Lleyton Hewitt y compañía.

La tragedia del 11 de septiembre marginó por completo la espectacular celebración deportiva y comercial que fue el US Open 2001, y este año el último torneo del Grand Slam quiere convertirse en el primer gran tributo a los héroes neoyorquinos.