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La exposición fotográfica «Diez años en ACB» abrió hace varios días en Cáceres la conmemoración del ascenso del equipo de la ciudad extremeña a la máxima competición del baloncesto nacional. Fue el 10 de mayo de 1.992 y en los últimos segundos de un partido que decidió la mano "bautizada después como «mágica»" de Jordi Freixanet. El alero nacido en Manresa se elevó desde casi ocho metros y dictó sentencia con una canasta que ocultaba demasiadas cosas. En frente estaba el Prohaci Patronat. Si el partido decisivo hubiera durado 39 minutos y 53 segundos, la gloria no se hubiera escurrido. Llovía sobre mojado, aunque nunca se había estado tan cerca.

El destino había reservado una broma especialmente macabra a aquel equipo en el que aparecían los nombres de Toni Servera, Guillem Coll, Mario Aguado, Àngel Heredero o el propio Juan Domingo de la Cruz. El método de Xisco Amengual, el técnico que había conducido al cuadro mallorquín hasta la última estación, había quedado en entredicho. ¿Qué hacía De la Cruz en el banquillo? Unos pocos meses después "enero del 93" y con la temporada en curso el Patronat anunciaba su desaparición. Inmerso en una crisis económica descomunal, el equipo más representativo del baloncesto mallorquín moría ahogado entre las lágrimas de Cáceres y apaleado por sus propios acreedores. Atrás quedaba el decisivo partido de Cáceres y otros flirteos con la élite que habían desatado mil y un sueños. Esteban Siquier, presidente de la entidad, no había encontrado soluciones y su proyecto ACB se desvanecía por completo.

Aquel 10 de mayo del 92, la mano de Freixanet destrozó demasiadas cosas. Dejó sin ascenso a una ciudad que se sentía ACB y propició destrozos irreparables. Diez años después, la Mallorca baloncestística sigue sin recuperarse del golpe que sufrió en Cáceres. De hecho, es necesario trasladarse a otra Isla para buscar méritos equiparables a los del Patronat. De hecho, un somero repaso a la última década, deja claro que sólo el Menorca Bàsquet ha sido capaz de acercarse con seriedad a la Liga ACB y que Maó ha ejercido una clara hegemonía en el deporte de la canasta.