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Rafel Abraham No basta con condensar líquidos y sólidos, ahora también llevamos esta práctica al automovilismo. Y es que a la escudería Drach, no le ha quedado mas remedio que poner punto y final a esta temporada con un Caimari-Lluc que se llevará a cabo durante toda la mañana del sábado. Lo han leído bien, de las 8.30 hasta cerca de las 14.30 cuando se publique la clasificación final.

Todo a una carta. Esta es la frase que define, en solo cinco palabras, cuál va a ser la tónica de la prueba. Un solo fallo, un error de trazada o una simple pasada de frenada pueden dar al traste con la temporada de más de uno. Y es que la general del campeonato se decide en Lluc. Tras la no participación de Gaby Mascaró en la prueba tras haber vendido su Saxo VTS, éste pierde sus opciones, que eran bastantes, de conseguir su primer título absoluto, y muy posiblemente la pérdida del grupo A que lideraba de forma clara.

Los candidatos al cetro balear son dos, principalmente, si no hay movimientos extraños que matemáticamente aún son factibles. Fito Carasa puede ser campeón absoluto, siempre que le gane a Helmut Kalenborn y ninguno de los dos sufran un fiasco. Hasta el rabo todo es toro.

El grupo A también está al aire. Muy posiblemente se lo jugarán Galmes, Galiana y Garcies. En las quinielas del grupo A2, hasta 10 pilotos tienen opciones teóricas de estar entre los tres mejores, pero lo más lógico es que Perelló, Diaz y Roca se lo repartan. Igual o parecido que en el N, donde un nutrido grupo podrían acceder a esas plazas, pero Clar y Riera Jr. serán los dos primeros. En los demás grupos, ya está todo el «pescado vendido de cara a la clasificación final».