Primera División

Los mallorquinistas acusan en exceso la resaca europea

La pena máxima errada por Albert Luque dio un giro al encuentro

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Pep Sansó El Mallorca perdió de forma clara frente a Las Palmas de Fernando Vázquez en un encuentro donde la Champions estuvo demasiado presente. Los jugadores arrastraron el cansancio físico y mental del partido ante el Hajduk Split. Por ello, Krauss reservó a Engonga y Miquel Soler para darles descanso, pese a que la próxima semana no hay competición, situando a Vicente de lateral izquierdo, y «Chichi» Soler en el medio del campo.

La posición del catalán en la banda, al ser un jugador diestro y no habituado a la posición, obliga a Ibagaza a jugar pegado a la banda, pues nunca se produce el desdoblamiento ofensivo de Vicente. Así, el Mallorca pierde, como en Split, con la alinieación de Fatith en el lateral, a su organizador y suministrador de balones. Las Palmas planteó un partido inteligente. Vázquez cerró a sus cuatro defensas para evitar los pases interiores de Ibagaza sobre Luque y Eto'o. Los canarios desarrollaron un fútbol de calidad, con buen toque, y fuerte presión en la medular, que desarboló al equipo de Krauss.

Al Mallorca le cambió la decoración cuando Luque falló un penalti, con empate a cero en el marcador, y que debía haber lanzado Ibagaza. Desde este momento, los de Krauss fueron a remolque. Al equipo le faltaba profundidad, juego por bandas, rapidez en la circulación de la pelota y especialmente desenganchar a Ibagaza de la banda. Es pronto para sacar conclusiones precipitadas, y el Mallorca debe disfrutar de la Champions consciente de que su objetivo prioritario es la Liga.

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