Germán Burgos, realizando ejercicios con el balón junto a su compatriota Carlos Roa. Foto: T.M.

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Ni la consulta popular que está dispuesto a emprender Germán Burgos para sondear el grado de respaldo de que goza entre la afición mallorquinista ni los aplausos del público que el guardameta cosechó ayer en Son Moix parecen argumentos capaces de trastocar las ideas de Luis Aragonés respecto al, todavía, cuarto portero de la plantilla. Aunque ya estaba previamente enterado de las intenciones del técnico, el «Mono» escuchó directamente de boca del entrenador que no entra en la confección del nuevo Mallorca.

«Haré una encuesta entre la gente; tomaré nombre, apellidos y DNI de cada uno para ver si los aficionados me quieren o no», ironizó el guardameta al término de la primera sesión de trabajo en Son Moix realizada por la plantilla a su regreso de Kossen. Burgos se escudó en el humor para maquillar una situación en la que jamás habría soñado hace apenas seis meses. Llamado a ser una de las estrellas del Mallorca 99/2000, el internacional argentino se encuentra ahora abocado a buscarse un nuevo equipo mientras insiste en que, si dependiera de la afición, no tendría que hacer las maletas. Para Burgos, sólo el tiempo y las gradas decidirán si la de Aragonés ha sido o no una sabia decisión.

Si Burgos fue el protagonista presente, Ariel «Chupa» López fue el único ausente en la primera sesión de trabajo en Palma. El delantero sigue entrenando en solitario a la espera de que se defina su salida del club y se ha convertido en el primer descartado de una lista que aún tardará en cerrarse y donde los nombres de Juan José Serrizuela y el propio Germán Burgos figuran a continuación. A la espera de redefinir la plantilla, Luis cuenta en estos momentos con treinta jugadores y todos ellos participaron en el entrenamiento de ayer aunque Stankovic, renqueante de una lesión, se ejercitó aparte y todo parece indicar que no estará en condiciones de disputar el encuentro amistoso del sábado contra el Bayer Leverkusen.