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Diego Tristán sigue esparciendo su magia futbolística por Son Moix. El pasado domingo, sin ir más lejos, marcó un auténtico gol de oro ante el Celta y lo celebró de manera efusiva. El jugador señaló al respecto que «cuando marqué estaba muy contento. Volví a marcar en casa después de jugar un par de partidos en que las cosas no me estaban saliendo como a mí me gusta, porque no siempre es tan fácil. Hacer el gol significó algo muy importante», manifestó Diego.

Cierto sector de la grada de Son Moix se muestra muy crítico con Diego cuando las cosas no le salen, y así es que el respetable le ha propinado algún que otro abucheo. Respecto a esto, Diego tiene las cosas muy claras. «Cada uno ve el fútbol a su manera. Yo voy a seguir haciendo lo mismo, y un día las cosas te salen y otro no. Lo que está claro es que no necesito tapones para las orejas, igual que escucho los aplausos también escucho los abucheos, éstos incluso más que los aplausos, pero esto es así en el fútbol», decía el futbolista.

Diego es un futbolista con carácter, pero, pese a los injustificables silbidos que tiene que escuchar en ocasiones, nunca recriminará nada a la grada. «Yo nunca me pondré en contra de la afición ni me enfrentaré a ella, eso nunca ocurrirá, por nada del mundo lo haría. A la afición del Mallorca, aunque alguna vez me haya silbado y no me haya tratado bien, le debo mucho. Este club y esta afición me han devuelto la ilusión por jugar al fúfbol, y siempre les estaré agradecido», dijo Tristán. El punta sevillano acumula ya trece goles en la Liga y, sumando los materializados en la UEFA CUP, en total son diecisiete los tantos que ha conseguido. Diego va directo al «Pichichi». «A principio de temporada no me marcaba ninguna cifra de goles, ya que no sabía ni si sería titular ni si tendría continuidad. Ahora, con la cantidad de goles que llevo, me haría mucha ilusión igualar o superar al máximo goleador en la historia del Mallorca», aseguró Diego.