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Bàsquet Inca ganó el partido del miedo y su hinchada despidió al equipo coreando el nombre de Pep Miquel Arbúcies. Poco antes, los corazones latían a ritmo endiablado y el Palau convivía junto a una extraña mezcla de histeria y esperanza ante el supino atasco del grupo mallorquín. Muñecas de madera y espesura absoluta para atacar una zona bien tejida pero que el Inca se encargó de fortalecer con sus continuos errores y falta de criterio. Alcanzado el punto cero durante el primer acto "peor no se puede jugar", el conjunto balear encontró a Michael Jennings y fue creciendo a medida que la segunda parte dilapidaba minutos para acabar cosiendo un triunfo fundamental para su rehabilitación, además superó el basket average particular con el Sondeos.

Se despojó de su fragilidad defensiva el cuadro local a partir del tercer cuarto "casi siempre defendió al hombre" y sus aciertos desde la línea de 6'25 le permitieron dar la vuelta al marcador. Sus rentas fueron exiguas y siempre notó el aliento del rival en el cogote, pero durante los diez últimos minutos su juego alcanzó cierto equilibrio y eso bastó para fulminar a un Sondeos que también acusó en exceso la presión y trascendencia que envolvía a la cita. Un triple de Jennings a falta de 1 minuto para el final puso el 70-60 en el marcador y ahí murió el partido. Antes, las diferencias nunca habían sido superiores a los seis puntos y el sufrimiento fue continuo. Sondeos se suicidó para no perder el average directo y el Inca lo aprovechó.

Michael Jennings
Bàsquet Inca estuvo buscando una referencia ofensiva hasta que encontró a Michael Jennings. El base estadounidense abanderó la reacción de los mallorquines en el segundo tiempo y varios de sus triples resultaron determinantes.