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Paréntesis en la competición doméstica e inevitable reencuentro con viejas sensaciones simplemente porque el Mallorca vuelve a la Copa. Ante el Real Betis de Javier Clemente y en rebautizado Heliópolis "ahora Ruiz de Lopera en honor al mecenas que sacó al equipo de las cavernas", el grupo de Cúper dará sus primeros pasos con la presión que siempre implica echar un vistazo hacia atrás. El subcampeonato obliga y en el plantel balear la exigencia parece estar completamente asumida. Héctor Cúper, al que hace unos meses y en el palco de Mestalla el Rey consolaba, ha recordado durante las últimas horas que la Copa le trae muy buenos recuerdos y quiere repetir. Ha dejado fuera de la convocatoria a Miquel Soler, descisión que parece haber crispado al defensa, y ha recuperado a un jugador básico en su dibujo: el delantero Dani García. De hecho, el conjunto balear afronta la primera parte de la eliminatoria en terreno bético con la premisa de obtener un resultado que no obligue a tener que guiñar a la épica en la vuelta. Pero marcarle al Betis de Clemente, salvo contadas excepciones "Bolonia en UEFA y Barça en Liga", no está al alcance de todos.

El técnico nacido en Barakaldo ha oxigenado a un equipo diseñado para aspirar a casi todo trazando un plan en el que la consistencia defensiva es un aspecto fundamental. En este Betis todos defienden, pero también hay que marcar y el desequilibrio es evidente. El reciente regreso de Alfonso Pérez no ha disminuido el déficit. El delantero verdiblanco, habilidoso y explosivo, es siempre una amenaza, pero cuando tiene el balón.