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ENRIQUE BARCIA - CHICAGO Desde que en 1984 Jordan llegó a los Bulls, gracias al desprecio que le hicieron los Trail Blazers de Portland en el sorteo universitario, cuando prefirieron al pívot Sam Bowie, Chicago comenzó a transformarse con el jugador que poco a poco empezó a ser la estrella salvadora.

No sólo Chicago ganó en imagen, ingresos económicos y triunfos deportivos de los Bulls, seis títulos de campeones de liga, sino que al final su proyección internacional tenía mayor penetración que la de la propia capital de la nación, Washington.

Chicago se transformaba al mismo ritmo que lo hacia Jordan en su dominio del mundo del baloncesto que consumó cuando en 1991 logró el primer título de campeón con los Bulls para tener otros dos consecutivos en 1992 y 1993.

A partir de ese momento, Jordan, que anunció ayer su retirada del baloncesto, Chicago y los Bulls eran un triángulo inseparable que conseguían todo lo que se proponían dentro y fuera del campo.

El mundo de la publicidad no quiere desprenderse de la figura de Jordan, aunque la compañía «Nike», que tuvo siempre en exclusiva a la superestrella, tendrá que cambiar de estrategia ya que con sólo el anuncio de su retirada sus acciones en la bolsa de Nueva York bajaron más de un cinco por ciento.

Se va la figura activa, el deportista que lo podía todo en el campo, pero su legado quedará para siempre establecido en Chicago, que acepta con resignación el adiós.

Una nueva estocada a la NBA
El retiro de Michael Jordan ha dado una nueva estocada al baloncesto profesional estadounidense luego de un recién finalizado paro patronal que podría traer el alejamiento de los aficionados de las canchas. Quizás las ambiciones de dueños y jugadores, que colocaron en peligro la temporada completa del mejor baloncesto del mundo, además de la victoria de los propietarios en las negociaciones, haya tenido que ver en la decisión del astro. Los jugadores de la NBA son los profesionales mejor pagados, con un promedio anual de 2'6 millones de dólares por cabeza, mientras que los de la NFL (Fútbol Americano) reciben como promedio un millón de dólares.