Imagen del once inicial de Marruecos en su tercer partido del Mundial de Qatar 2022 disputado el jueves ante Canadá. | Mohamed Messara

En Marruecos nadie olvida la herencia de Vahid Halilodzic, el técnico franco-bosnio que entre 2019 y agosto pasado dirigió a la selección del país. Un entrenador reputado por su rigor táctico y por la fortaleza defensiva que imprime a sus equipos, que ha dejado huella en los 'leones del Atlas'. En los últimos 56 partidos, Marruecos solo ha concedido tres derrotas y menos de una media de un gol en contra por partido, lo que le confiere una reputación de fortín que ha comenzado a marcar la historia.

Walid Regragui, que ocupó el puesto de Halilodzic cuando este fue destituido por discrepancias con la Federación, ha mantenido el orden defensivo y la selección sigue mostrando una enorme solidez en la retaguardia que tendrá que poner a prueba España, su rival en octavos de final. La zaga marroquí ha mantenido su solidez en Catar, donde en los tres primeros partidos solo ha encajado un gol, el que se metió en propia puerta el central Aguerd en el último duelo contra Canadá, que no evitó que Marruecos sumara su segunda victoria y consiguiera el liderato del grupo F.

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Nada fácil en un grupo que compartía con la subcampeona en título, Croacia, y la tercera de la última edición, Bélgica, que fue la damnificada de la gesta marroquí y quedó apeada a las primeras de cambio. Los datos hablan bien del fortín marroquí. Entre marzo y diciembre de 2021 encadenó trece triunfos consecutivos, con los que dejó encarrilada la clasificación para Catar.

En la Copa África de principios de año solo encajó tres goles hasta que Egipto se cruzó en su camino en cuartos de final y con un gol de Trezeguet en el minuto 100 del partido. Fue una de las tres derrotas recientes del equipo. Las otras dos fueron contra Gabón en amistoso el 15 de octubre de 2019 (2-3) disputado en Marrakesh y frente a Estados Unidos en Cincinnati en junio pasado (3-0). Gracias a su orden defensivo, Marruecos ha regresado a los octavos de final de un Mundial, 36 años después de que en México se convirtiera en la primera nación africana en superar la fase de grupos.