El entrenador del FC Barcelona, Xavi Hernández, a su llegada a la rueda de prensa posterior al entrenamiento que el equipo azulgrana ha realizado este lunes en la ciudad deportiva Joan Gamper para preparar el partido de vuelta de los octavos de final de la LIga de Campeones que mañana disputarán ante el Nápoles. | Alejandro Garcí­a

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El Barcelona se juega este martes ante un emergente Nápoles (21:00 horas/Movistar+), mucho más que el pase a cuartos de final, más que los 10,6 millones de bonus por la clasificación, se juega volver a creer en sí mismo, en una temporada complicada, con un entrenador, como Xavi Hernández, con fecha de caducidad y muchas dudas.

Por eso, los azulgrana, que no pierden desde el 27 de enero y acumulan ocho partidos sin perder, tienen que agarrarse al momento. Necesitan un triunfo después del 1-1 de la ida, en una eliminatoria que sigue por el momento el mismo camino que la última disputada entre napolitanos y azulgrana, fue en la campaña 2019-2020, con un empate a uno en la ida y un 3-1 en la vuelta para los catalanes.

Aquella fue la última vez en la que el Barcelona se clasificó para cuartos y el recuerdo de la siguiente ronda es la que perdura en la memoria del barcelonismo, con aquel 8-2 ante el Bayern en una eliminatoria a partido único.

Ahora el Barcelona, que no arranca en la Liga y que está fuera de la Copa del Rey, necesita agarrarse como sea a la Champions. Primero para cuadrar su presupuesto, algo fundamental en un periodo de 'vacas flacas' para la economía culer como el que vive.

Hasta la fecha, los azulgrana han ingresado 70,55 millones en la presente Liga de Campeones, si pasan de ronda sumarán 10,6 millones más, 81,15 en total y al menos habrá cubierto el expediente económico.

Otra cosa son las dudas en el aspecto deportivo. Se agarra el Barça de Xavi a dos adolescentes, uno en la punta de lanza: Lamine Yamal (16 años); otro en el eje central: Pau Cubarsí (17); y apelará a la necesidad para sacar adelante el partido.

El equipo de Xavi Hernández ha mejorado en sus últimos partidos sus prestaciones defensivas y no es tan vulnerable. De hecho, el último gol encajado por los azulgrana fue el tanto anotado por Osimhen en la ida.

Desde entonces, el Barcelona ha ganado al Getafe (4-0), empatado en San Mamés (0-0) y vencido al Mallorca (1-0). La incógnita es qué Barça se verá mañana ante el Nápoles.

Xavi ha equilibrado su equipo en defensa, con Cubarsí como baluarte, y en la media después de apostar por Christensen. El conjunto no es brillante, pero vive de los destellos de Lamine Yamal, que a sus dieciséis años se ha echado el equipo a sus espaldas.

Ante el Nápoles, la defensa parece clara con Koundé por la derecha; Cancelo por la izquierda y Araujo como acompañante de Cubarsí. Christensen, Gündogan y Fermín forman la primera línea de medios. Tampoco hay dudas en la presencia de Lamine y de Lewandoski en ataque, por lo que queda una plaza en juego que dependerá del dibujo. Descartado Ferran Torres, sin los lesionados Pedri y de Jong, la tarea pendiente para Xavi es reformular el dibujo. Jugar con cuatro centrocampistas o con tres. Si lo hace con cuatro, podría completar la tripleta Christensen-Gündogan-Fermín con Raphinha, incluso con Sergi Roberto.

Si apuesta por tres delanteros, Joao Félix sería el acompañante de Lamine y Lewandowski, pero el Barça perdería presión y fuelle en la media, seguramente donde se decidirá el partido.

Neutralizada la compleja situación de incertidumbre que vivió hace apenas unas semanas, con el despido de Walter Mazzarri a escasas horas del duelo de ida ante el Barcelona, el Nápoles comparecerá en Montjuic con un lavado de cara importante tras la llegada del nuevo técnico, el italiano Francesco Calzona, que encarará el desafío invicto, con 5 partidos seguidos sin perder.

Y es que el vigente campeón de Italia, aunque en una temporada para el olvido tras haber tocado la gloria en la pasada y en la que las dudas siguen a la orden del día tras el reciente empate ante el Torino, vive uno de sus mejores momentos. Lleva 6 partidos consecutivos (2 victorias, 4 empates) sin perder, la mejor racha de toda la campaña, en la que está jugando muy por debajo del nivel mostrado en la pasada.

No todo han sido goleadas como la que le endosó al Sassuolo (6-1), la mayor fuera de casa de la historia del equipo partenopeo, pues ha ido por debajo en el marcador en tres de esos encuentros; pero la reciente victoria ante la 'Juve' le dio una dosis de confianza al equipo, que pelea también por meterse en el próximo Mundial de Clubes de la FIFA.

La clasificación al nuevo torneo pasa por una victoria en Barcelona y Aurelio De Laurentiis, presidente del club, habría prometido a los jugadores una prima de 10 millones de euros por conseguirla, según relataron los medios locales.

Para ello, Calzona podrá contar con el nigeriano Victor Osimhen ya en plena forma tras la Copa África. El delantero disputó los 90 minutos en los 2 últimos encuentros, algo que no sucedía desde el pasado 8 de diciembre.

La referencia en ataque estará acompañada por el italiano Matteo Politano y el georgiano Khvicha Kvaratskhelia, el mejor jugador en lo que va de temporada.

Además, Calzona recuperó para el centro de la zaga al kosovar Amir Rrahmani, que se perdió el último partido por molestias; y en la medular al sueco Jens Cajuste, que no estuvo disponible en las tres últimas jornadas, aunque todo apunta que será el marfileño Hamid Traorè el que acompañe al camerunés Frank Anguissa y al eslovaco Stanislav Lobotka en la medular.

El belga Cyril Ngonge realizó parte del entrenamiento alejado del grupo, por lo que su convocatoria está en duda.