El mallorquín Chadi Riad -derecha- recibe las instrucciones de Pezzella -izquierda- durante un momento el partido que enfrentó este domingo al Betis y Las Palmas en Sevilla. | Twitter: Betis

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El mallorquín Chadi Riad luce el '28' porque formalmente tiene ficha del filial y llegó cedido por el Barcelona al Betis como cuarto central para 'hacerse', crecer e ir entrando poco a poco, hasta que las circunstancias le han convertido en discípulo ejemplar y en un enjundioso defensa de la mano de dos campeones del Mundo con Argentina: Guido Rodríguez y, sobre todo, su maestro Germán Pezzella.

El sentido táctico y la lectura de todas las facetas del juego de los argentinos, unido al de Marc Roca, son los cimientos sobre los que un central bisoño puede crecer en aplomo, temple, conceptos defensivos y, sobre todo, en la tranquilidad que lo haga posible todo y que, cuando aprietan los públicos y las circunstancias, no haya nervioseras ni ganas de quitarse el balón de encima de cualquier manera.

'Maestro y padawan' titula el Betis en sus redes el binomio de Pezzella y un Chadi Riad convertido en aprendiz del 'Jedi' de la zaga bética por el rigor y la exigencia que el zaguero de Bahía Blanca trata a su pupilo en el campo, una de las claves de que el conjunto bético lleve trece partidos consecutivos sin perder y haya convertido el Villamarín en un fortín, con 17 de 21 puntos posibles.

Chadi Riad se incorporó el pasado verano al equipo del chileno Manuel Pellegrini como una promesa y al lado del consagrado Marc Bartra, quien regresaba de un año en el fútbol turco, para macerarse entre el filial y el primer equipo con los espejos y competencia del italo-brasileño Luiz Felipe Ramos y el argentino Germán Pezzella.

El traspaso de Luiz Felipe al Al-Ittihad saudí dejaba el elenco de centrales en tres y la lesión y operación en el tendón de Aquiles de Barta en dos, Pezzella como profesor y Chadi Riad como alumno de una asignatura que tuvo que asimilar por la vía rápida, con una presión que el zaguero hispano-marroquí, nacido en Palma de Mallorca, ha asimilado para aprobar con nota.

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A sus veinte años, el central bético ha disipado en los nueve partidos que ha jugado las posibles dudas que podía suscitar un jugador procedente de la Primera RFEF llamado a cubrir etapas intermedias que se ha tenido que saltar para asentarse como defensa en la élite, de la mano eso sí de maestros en los mecanismo defensivos.

Guido Rodríguez, desde el mediocentro, y Germán Pezzella, como escudero en el eje de la zaga, han ido infundiendo a Chadi Riad la tranquilidad, la serenidad y el aplomo para sacar a relucir los conceptos que el internacional sub-23 por Marruecos traía de serie y desde La Masía como colocación, anticipación, sentido del corte o del remate, como el testarazo que le sacó el portero de Las palmas Álvaro Valles que bien pudo ser su estreno goleador en el Betis.

Ya confesó Chadi Riad que en su rápida aclimatación a la categoría, con lo que tenía «al lado, es imposible jugar mal» y en ello destacó, como no podía ser de otra manera a Pezzella, a quien definió como «una leyenda» que le «riñe cuando tiene que reñir» y le dice «lo que está bien y está mal».

Tanto ha asimilado los conceptos, que Pellegrini lo alineó en la victoria bética ante Las Palmas por delante del griego Sokratis Papastathopoulos, de 35 años, fichado el pasado octubre para apuntalar el centro de la defensa y al que el marroquí ensalzó por su «carrera impresionante» en «muchos equipos 'top': «hay que aprender de los mejores", aseveró.

Eso es lo que está haciendo este central por el que el Betis tiene una opción de compra al Barcelona, club al que llegó en el verano de 2019, procedente de las categorías inferiores del Mallorca, y al que regresó tras una cesión al Sabadell para erigirse en un jugador fundamental para Rafa Márquez en el Barça B y debutar en el primer equipo a las órdenes de Xavi Hernández en el campo de Osasuna.

«Pensaba que como en el Barca nunca iba a estar en ningún lado, pero me equivoqué, estoy muy feliz», afirmó Chadi Riad, quien reconoció en su momento que «es normal que la gente dude al principio de un chico joven de veinte años que nadie conoce, que viene además de Primera RFEF», pero que está aquí para demostrar de lo que es capaz: Pezzella le ha allanado mucho camino.