El presidente del CD Ibiza, Antonio Palma. | Daniel Espinosa

TW
2

La polémica por el estadio en el que se debe disputar este jueves el partido de dieciseisavos de final de la Copa del Rey entre el CD Ibiza Islas Pitiusas y el Real Betis Balompié enturbia la llegada de los andaluces a la isla balear. Tras varias reuniones sin acuerdo y acusaciones cruzadas, finalmente el partido se disputará en el estadio Can Misses 3 y no en el estadio Palladium Can Misses, donde se disputan los encuentros de la UD Ibiza, perteneciente a LaLiga Smartbank, y donde el CD Ibiza quería jugar el choque de este jueves debido a sus mejores condiciones para recibir a un equipo de Primera.

El Can Misses 3, ubicado junto al Palladium Can Misses, tiene una pista de atletismo alrededor del terreno de juego y alberga encuentros de Segunda RFEF. Cuenta con una capacidad de 1.000 espectadores, frente a las 6.000 personas que podría acoger el Palladium Can Misses, lo que limita, y mucho, la venta de entradas. La polémica llega después de que el CD Ibiza se negara a aceptar las cláusulas marcadas por la UD Ibiza, bajo la batuta de su presidente Amadeo Salvo, y que en palabras del presidente rojillo, Antonio Palma, eran «inviables» económicamente además de suponer «un riesgo financiero demasiado alto».

Palma lamenta que el Ayuntamiento de Ibiza no haya tomado «las riendas» de esta negociación con el fin de «demostrar» su «real voluntad» para celebrar un encuentro «tan trascendental», mientras que para la administración municipal, la decisión «unilateral» del CD Ibiza de no disputar el encuentro en el estadio Palladium Can Misses «no se basa en criterios deportivos sino en el constante enfrentamiento» contra el Consistorio.