Imagen del partido entre el Manacor y el Mallorca B disputado esta temporada. | Teresa Ayuga

Los colegiados del fútbol balear quieren ir a la huelga este fin de semana para protestar por la espiral del violencia de las últimas jornadas que se han saldado con graves incidentes tanto hacia el colectivo como en las gradas de diferentes campos. Salvo que las reuniones con la dirección del comité de árbitros o la Federació de Futbol de les Illes Balears (FFIB) propicien un giro radical, todo apunta a que este fin de semana no dirigirán partidos de categoría amateur y no habrá jornadas desde la Tercera Regional hasta Tercera División. Está sobre la mesa la posibilidad de establecer una serie de servicios mínimos para que puedan disputarse los encuentros que supongan algún desplazamiento interislas para no perjudicar a los clubes que ya tienen los billetes, pero existe una gran unanimidad en cuanto a no dirigir el resto de partidos de la jornada. Por el momento la medida no afectaría a las categorías inferiores.

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Los episodios del pasado fin de semana que se han saldado con un árbitro con rotura de tímpano tras ser agredido por un jugador, una batalla campal en las gradas del campo de Peguera o una amenaza de muerte a través de Instagram, entre otros, han colmado la paciencia del estamento arbitral, que quiere poner el foco en los múltiples problemas que se están sucediendo en los terrenos de juego. Los árbitros urgen a una reunión para encontrar soluciones, que en muchos casos trascienden de las competencias de la FFIB. No en vano muchos de los problemas se generan en las gradas y la territorial tiene limitado su margen de maniobra y apuntan a las instituciones, que en la mayoría de los casos son los gestores de las instalaciones, para articular medidas que pongan freno a la violencia tanto verbal como física.

La FFIB ha expresado su condena a la violencia y mostrado su apoyo a los colegiados. La territorial que preside Miquel Bestard insta a la Direcció General d'Esports a que proceda a la convocatoria inmediata de la Comisión Antiviolencia y en sintonía con los colegiados urge a que se cumpla la prohibición de consumo de bebidas alcohólicas en recintos deportivos. La FFIB ha extremado la dureza de las sanciones, pero su margen de maniobra es muy reducido a la hora de castigar o tomar medidas en lo que al público o comportamientos individuales de espectadores se refiere.